TACHI IZQUIERDO, Tenerife
Carmen Dolores, Carmen, María Teresa y Olga son sólo una muestra de "la desilusión y la decepción" que viven los socios del centro de día Isidro Rodríguez Castro, que depende de la Consejería de Asuntos Sociales, ya que desde noviembre todas las actividades formativas que estaban recibiendo "se ha suspendido". Señalan que "nos hemos quedado las clases más importantes, como Literatura, Inglés, Corte y Confección o Manualidades". Estas alumnas señalan que el centro, en Los Gladiolos, "es un edificio maravilloso, pero muy mal aprovechado", ya que "se le saca muy poco partido, pues en una sala sólo se juega al dominó, cuando se podrían realizar muchas actividades".
Argumentan que si el objetivo es que los mayores estén ocupados e ilusionados con una actividad, "a este centro le interesaría darnos cultura y formación, que es lo que nos han quitado", ya que ellas se niegan a que "se nos dé una o dos actividades y que estemos todo el día sin hacer nada, bajo la excusa de que no hay dinero, porque se ha acabado el presupuesto".
Además, señalan que en este centro hay otros servicios como peluquería, cafetería o la barbería, que consumen agua y electricidad, "y lo que nos preguntamos es qué hacen ellos con el dinero que recaudan, máxime cuando sus precios están como en la calle, a pesar de que vamos personas que cobramos muy poquito con nuestras pensiones".
A pesar de las deudas que pueda tener este centro, los alumnos lo único que reclaman es que "nos vuelvan a impartir las actividades", pues indican que "tampoco recibimos información por parte de la dirección, salvo que cuando se reciba el presupuesto, se tendrá que abonar las deudas".
Temen que estos compromisos afecten al programa de formación, que incluía teatro, idiomas y actividades para potenciar la memoria, además de gimnasia, que se ha mantenido por la demanda y las ayudas de entidades bancarias.
"Nosotras tenemos derecho a saber, a través de la dirección, qué es lo que está pasando, ya que estamos afectados por estos recortes más de 100 personas mayores que, lamentablemente, tenemos miedo a manifestar nuestras quejas".
No obstante, se mostraron decididas a mantener sus reivindicaciones, "porque las instituciones no deben olvidar que somos un colectivo muy importante", que también es una referencia para la sociedad y que "aún tenemos mucho que decir". En este sentido, explicaron que la paralización de las clases "ha echado por tierra muchos proyectos, porque teníamos en este mes de diciembre muchas obras ensayadas con ilusión. Ahora no podremos realizar las visitas previstas al Febles Campos, ni el belén viviente que íbamos a representar por distintas zonas. Todo eso se nos vino abajo, así, de golpe".
Por todo ello, exigen que el Gobierno de Canarias busque los fondos necesarios para mantener las actividades, y que "esas cantidades sean acordes a la dimensión y las necesidades del edificio, para que luego no nos afecten otros servicios de formación".
Cuestionan el trato de la directora, de la conserjería o la cafetería nos, que los atienden, a su juicio, "como si pidiéramos limosna".
"Aquí, lo primero que se tendría que hacer, con lo grave que es que se suspendan las clases, es que se convoque una reunión o asamblea con todos los asociados, para que se dé información de lo que está ocurriendo, y no como hasta la fecha, que son los monitores los que nos comunican que por falta de dinero dejamos de recibir una enseñanza determinada".
"Hay un tablón de anuncios para informar de cualquier cosa, pero nunca aparece un escrito sobre la suspensión de las clases, cuando somos el factor principal del centro, pero a la hora de la verdad, parece que no somos nada, pero ya va siendo hora de que se piense en el colectivo de mayores como lo que es; somos útiles y así nos queremos sentir". EL DÍA ha intentado sin éxito en la última semana contactar con la dirección del centro de día en diferentes horarios.
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