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Sin esperanza no hay Navidad

El pregonero de estas fiestas en La Laguna, el sacerdote Antonio Hernández, una figura de gran prestigio en el campo del trabajo social, apeló en sus palabras al sentimiento religioso para descubrir el verdadero sentido de la celebración.
22/dic/08 07:30
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D. BARBUZANO, La Laguna

El párroco de la iglesia de La Concepción de La Orotava, Antonio Hernández, dio lectura este año al pregón de la Navidad lagunera en la parroquia de Santo Domingo de Guzmán, con un claro mensaje de que "sin esperanza no hay Navidad".

El pregonero es una figura de gran significación en el trabajo social, labor reconocida con la concesión de la Medalla de Oro de Canarias en 2006 a la Fundación Centro de Solidaridad Islas Canarias que él preside y dedicada a la atención a personas en situación de exclusión social. Junto a su labor pastoral, ha impulsado numerosos proyectos de atención y prevención de drogodependencias, a través de programas de reinserción, pisos de apoyo o talleres de empleo.

Antonio Hernández destacó que "la única razón para celebrar la Navidad es la de que nos ha nacido hoy el Salvador. Ese Niño no le ha nacido sólo a María y José. No es suyo. Es de todos, es El Salvador del mundo. El único en el que podemos poner nuestra última esperanza. Este mundo que conocemos no es la verdad absoluta. Jesucristo es la esperanza de que la injusticia, la violencia, el egoísmo y la mentira, tan presentes en nuestra sociedad, no tienen la última palabra".

El pregonero pidió esperanza por considerar que con ella "despertaremos nuestros mejores sentimientos, disfrutaremos del hogar y de la amistad, nos regalaremos cosas y momentos de felicidad. Todo eso es bueno. Muy bueno. Pero, todavía no es Navidad".

No ocultar la verdad

Las primeras palabras de Antonio Hernández fueron para manifestar que "es cierto que hemos logrado celebrar unas fiestas entrañables, pero no es menos cierto que muchos desconocen exactamente su razón de ser. Nos felicitamos unos a otros y no sabemos por qué. Se anuncia la Navidad y se oculta su motivo. Muchos no recuerdan ya dónde está el corazón de estas fiestas. ¿Por qué no escuchar el primer pregón de Navidad?".

Explicó que lo compuso el evangelista Lucas hacia el año ochenta del siglo primero y que, entre otras cosas, decía: "Es la gloria del Señor. La imagen es grandiosa. La noche queda iluminada. Sin embargo, los pastores se llenan de temor. No tienen miedo a las tinieblas sino a la luz. Por eso, el anuncio empieza con estas palabras: No teman".

Ello llevó al pregonero a dirigir su excelente pregón por el camino de un mensaje concreto, relativo a que "no nos podemos extrañar del comienzo de este anuncio. Entonces y ahora, el ser humano, cada uno de nosotros y nosotras, preferimos vivir en tinieblas. La luz de Dios nos da miedo. No queremos vivir en la verdad. Sin embargo, quien no ponga estos días más luz y verdad en su vida no celebrará la Navidad".

En estos días previos a la Navidad, Antonio Hernández aconsejó a todos que "debemos buscar en nuestro interior cuáles son nuestras esperanzas, aquellas en las que se va nuestra propia vida y nuestro tiempo. Por ello -precisó- les invito, y me invito a mí mismo, a ponernos en la piel de la gente para enraizar y encarnar nuestra esperanza en las esperanzas reales de la humanidad".

El pregonero puso también una nota poética en su intervención al decir que "la Navidad tiene la virtud de sacar de nosotros lo mejor de nosotros mismos, por más que pueda estar escondido o descuidado en el arcón de nuestros entresijos".

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