león 96
tenerife 103
LeónJuanjo Bernabé (13), Franco Rocchia (4), Clarence Gilbert (15), Eulis Báez (22) y Craig Bradshaw (20) -quinteto inicial- Álex González (9), Jaime Peterson (-), Jorge Calvo (-), Anthony Stacey (10) y Javi Vega (3).
Tenerife RuralEdu Sánchez (14), Iván Rodríguez (2), Julio González (8), Christian Maraker (12) y Lamont Hamilton (19) -quinteto inicial- Kiril Wachsmann (5), Francis Sánchez (19), Adrián Boccia (6) y José Ángel Antelo (18).
ÁrbitrosAlberto Sánchez Ardid y Jacobo Rial Barreiro. Eliminaron por cinco personales al jugador del Tenerife Rural Antelo (min. 39).
Parciales29-19, 56-49 -descanso- 75 77 y 96-103 (final).
IncidenciasPalacio Municipal de Deportes de León, ante unos 2.000 espectadores.
NACHO FELICIANO, León
Lección 1 del gran libro del baloncesto: los grandes jugadores desequilibran partidos, pero son los grandes equipos los que los acaban ganando. Rafa Sanz había señalado a lo largo de la semana que la ausencia de Barbour (prometo no volver a nombrarlo más en ninguna crónica) tenía que suponer un paso adelante a la hora de asumir responsabilidades ofensivas en el resto de jugadores, y a fe que los suyos lo hicieron. Con cinco hombres por encima de los 10 puntos y un juego ofensivo y generoso, el Tenerife Rural derrotó a domicilio al todo un León y recuperó una confianza en sí mismo que, paradojas del deporte, posiblemente nunca haya perdido del todo.
Y eso que las cosas no comenzaron precisamente bien para los blanquiazules. La actitud defensiva dejaba mucho que desear en los primeros minutos, fruto de lo cual (y del espectacular porcentaje en los lanzamientos de los locales en el primer cuarto), los de Javier De Grado, liderados por Báez y Gilbert y bajo la batuta de Juanjo Bernabé, adquirieron las primeras rentas en el luminoso (8-5). Un parcial de 2-8 para los de Rafa Sanz resultó ser un mero espejismo, porque Bradshaw se sumó a la fiesta y el León comenzó a romper el choque con un 18-10 que obligaba al técnico cordobés a pedir un tiempo muerto a cuatro minutos del final del cuarto para llamar a capítulo a los suyos. Sin embargo, Lamont Hamilton estaba demasiado solo en ataque y los castellanos lograban cerrar el primer cuarto con una sensible ventaja (29-19).
El segundo período comenzó por los mismos derroteros. El ex canarista Álex González salió hipermotivado a la cancha ante su otrora eterno rival y, pese a que el conjunto blanquiazul comenzaba a desarrollar su mejor juego ofensivo y a anotar con facilidad, la fragilidad de media cancha para detrás continuaba mermando sus opciones. Un nuevo triple del asturiano colocaba en el marcador la máxima diferencia (46-30 a 5 minutos del descanso), en lo que supuso el verdadero punto de inflexión. Edu Sánchez, felizmente recuperado para la causa, y Francis Sánchez asumieron el mando desde más allá del 6'25 y permitieron llegar al descanso con un marcador sensiblemente diferente y dejar todo pendiente para la reanudación (56-49).
Tras el paso por vestuarios, y dentro de una "práctica" que comienza a ser costumbre en los de Rafa Sanz, el Tenerife Rural salió como una auténtica moto, dispuesto a voltear el encuentro. La actitud defensiva se modificó de manera radical y un parcial de 2-11 de salida, con el sueco Christian Maraker espectacularmente enchufado, ponía las tablas en el marcador con muchos minutos por jugarse (60-60, min.23). Sin embargo, pensar que el León iba a entregar la cuchara con tanta facilidad resultaba poco sensato. Bernabé y Báez anotaban sendos triples que volvían a situar a los suyos por delante y obligaban a Rafa Sanz a solicitar un tiempo muerto para que sus jugadores no sucumbieran a los nervios o la ansiedad de querer sacar el partido adelante demasiado rápido (68-63, min. 26). Resuelto el leve contratiempo, la tripleta Francis, Maraker y Antelo continuaban haciendo de las suyas, ante la desesperación de un De Grado que no podía contener el vendaval ofensivo en el que se había convertido el cuadro tinerfeño. Un triple casi sobre la bocina del alero malagueño permitía al Rural afrontar los últimos diez minutos con una mínima renta (75-77).
Y, ahí, el toque final. Kiril Wachsmann, con un 2+1 pletórico de fuerza, y Adrián Boccia, con dos canastas de media distancia, se sumaron a la fiesta blanquiazul. Al León ya no le salían las cuentas y su selección de tiro se diluía entre triples mal lanzados por Gilbert y el empeño de Báez por estrellarse una y otra vez contra la defensa tinerfeña. Sólo Bradshaw mantenía vivos a los suyos, hasta que un par de buenos rebotes de Hamilton y un espectacular triple desde la esquina de Antelo (min.38, 89-97), diez segundos antes de ser eliminado por faltas, terminaban por darle carpetazo al choque. Los blanquiazules se marchan de vacaciones cerrando su mala racha y con las mejores sensaciones, las de un grupo que ha sabido reconstruirse a base de generosidad y trabajo colectivo, "viejas-nuevas" señas de identidad del Tenerife Rural, que ayer puso fin a su mala racha.
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