Criterios
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MIGUEL ZEROLO AGUILAR *

Un año en crisis

21/dic/08 07:36
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Ha llegado el momento de arrancar la última hoja del calendario. El 2008 se extingue y, con él, se va también un año que nos ha mantenido a todos con el alma en vilo, sobrecogidos por una crisis económica mundial, absolutamente real, que ha estado salpicando a todos los países de los cinco continentes y que, como cabía esperar, se ha cebado con España y Canarias con saña. Un vistazo atrás nos deja como saldo un entramado de noticias que, diariamente, nos hablan de las dificultades financieras que están castigando al planeta y que resultan gravísimas hasta el punto de poner en entredicho el sistema económico occidental. Unos problemas que, se convendrá conmigo, ocasionarán serios efectos sobre el territorio frágil y fragmentado de Canarias.

A los vaivenes de Bolsas y mercados, nuestra tierra suma una larga lista de deficiencias y de males crónicos que nos convierten en una zona del mundo muy vulnerable ante el desastre. Por eso, especialmente por esa vulnerabilidad, debemos afrontar, entre todos, en esta tierra, un nuevo proyecto, por encima de todo económico, que nos permita mirar al futuro con esperanza. El proceso para alcanzar ese nuevo modelo debe partir de una premisa que, de momento, tiene el rango de la utopía, y que no es otra que la unión de todos los canarios. Y no hablo sólo de la fraternidad entre los hermanos que habitamos esta tierra fragmentada, sino de la unidad política, empresarial, social, cultural y sindical. Necesitamos, ahora más que nunca, estar unidos.

Regulaciones de empleo, despidos, paro galopante, cese de la actividad en la construcción, retroceso en la producción y exportaciones de nuestra agricultura tradicional, dificultades energéticas, o la crisis en el comercio, no son más que algunos apartados de un problema generalizado.

Es por ello, insisto, que quienes tenemos la responsabilidad de gobernar nuestra sociedad hemos de realizar un esfuerzo de imaginación sin precedentes para poner remedio a una crisis que está perturbando el crecimiento económico y el bienestar social de los canarios hasta extremos que parecían impensables. Es en estos momentos cuando hay que pensar en clave social, priorizando todo el gasto de las administraciones públicas con el fin de canalizarlo hacia la protección de los segmentos de la población y de las familias que están resultando peor paradas por esta anómala situación.

En la escala municipal, que es la más cercana con los ciudadanos porque es la más próxima que reconocen los vecinos, hemos de esforzarnos por asegurar que las necesidades básicas y más elementales de la población resulten apropiadamente cubiertas, a costa de cualquier otro gasto que pueda esperar a la llegada de mejores tiempos. Asegurar la alimentación, la vivienda, la cobertura médica y sanitaria, el acceso a la educación de los hijos de nuestros vecinos, debe constituir nuestro gran reto en estos tiempos de dificultad, hasta que los superemos y podamos volver a diversificar nuestras inversiones en otros capítulos tan necesarios para nuestro desarrollo.

La solidaridad social ha de primar sobre cualquier otra consideración. Llegó la hora de la austeridad presupuestaria, de recortar e, incluso si fuese preciso, suprimir cuanto dinero público haya que derivar para mantener a ultranza la necesaria cohesión social. Algo que, por supuesto, no implica, que abandonemos por completo otras funciones. Porque los ciudadanos siguen teniendo derecho al ocio, a la seguridad, a la práctica del deporte, a que su ciudad esté limpia, a que, en definitiva, su vida sea lo más parecida al estado de bienestar que hemos logrado alcanzar en Canarias, pese a su debilidad, en las últimas décadas.

En fin, me gustaría que el año que viene no se pareciera en nada a éste, que al concluir los próximos doce meses podamos decir que somos un poco más felices. Pero mucho me temo que 2009 no despejará los nubarrones que han descargado tanta tormenta económica sobre nuestra prosperidad.

A los políticos, y a todos y cada uno de los artífices de esta sociedad en la que vivimos, nos corresponde arrimar el hombro para superar todos los obstáculos y todas las adversidades con las que nos venimos tropezando desde los inicios de 2008. En cualquier caso, siempre nos quedará el amor y la felicidad de las familias o de los amigos.

* Alcalde de Santa Cruz de

Tenerife y diputado en el

Parlamento de Canarias

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