DA LA SENSACIÓN de habernos entregado a la política que Zapatero practica con Marruecos, no sólo para proteger a las empresas españolas que actúan en el país vecino, sino también porque le acaba de otorgar un crédito de 520 millones de euros, con destino principal a dichos empresarios. Un crédito muy superior al que recibirán las islas en 2009, a cambio de que se celebren sendas cumbres de la UE en Canarias en 2010, con presencia de Marruecos y para que la próxima cumbre hispano-marroquí se celebre también en Canarias. Zapatero será acaso consciente del alto precio, Pepe Ignacio, a pagar al sultán con ese trato de favor, quien trata de desplazar a España de nuestro control estratégico y comercial del Estrecho, arruinando a los productores agrarios de Canarias y de la Península, llenando nuestras ciudades con inmigrantes, complicando nuestro sistema cultural-educativo y bloqueando nuestra asistencia sanitaria.
Así, se nos va marroquinizando a los canarios, mientras España va perdiendo bazas, en sus reclamaciones sobre el dominio compartido de la plataforma pesquera y petrolífera canario-marroquí, y nuestros productores agrario-ganaderos pierden competitividad, a causa, entre otras, de la penetración de los productos marroquíes, en muchos casos producidos "in situ" por empresas españolas, con precios, en ocasiones, tres veces inferiores a los que pueden vender nuestros agricultores canarios o peninsulares.
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Es decir, Pepe Ignacio, mientras Marruecos se fortifica por el Norte con el polo de desarrollo en torno a la inmensa base aeronaval que construye, con apoyo del Pentágono, en la vieja ciudad de Castillejos, cerca de Ceuta, con una zona franca de 200 hectáreas, que servirá también al superpuerto de Tánger, reduciendo las posibilidades del obsoleto puerto de Algeciras y la importancia de la base de utilización conjunta hispano-norteamericana de Rota , por otro lado amplía también el desarrollo de su flanco atlántico con la integración del Sahara y el impulso al puerto de Tarfaya, desde donde pretende dar el salto al dominio comercial de nuestras islas.
Así se va cumpliendo el viejo sueño alauí de dominar políticamente Canarias, Ceuta y Melilla, como figuraba en el mapa ante el que se retrató Zapatero, -recuérdalo- en la primera entrevista que tuvo con el monarca marroquí, después de ganar sus primeras elecciones el 14-M de 2004. Y en esa estrategia de cerco a España por el Sur, Marruecos no está solo. Tiene, aparte de los apoyos del Gobierno de España y ahora del de Canarias, el apoyo también con su diplomacia y con armamento a Francia y Estados Unidos, y colaborarán estrechamente Andalucía y Canarias. Y todo esto ocurre cuando en 2010, ¡qué casualidad casual!, vence nuestro Convenio de Defensa con USA, y habrá de renegociarse todo sobre las bases de utilización conjunta.
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De modo que ya podemos ir aprendiendo el bereber o el tamazigh, porque la República Archipielágica con que sueñan algunos de nuestros independentistas locales, nunca se instalará. Y no porque Zapatero lo vaya a impedir, sino porque antes seremos integrados por el vecino alauita, que es el sueño de algunas de nuestras clases dirigentes y mentes pensantes, instaladas con sus pingües negocios turísticos y agrarios en territorio alauí, sin que don Paulino hasta ahora nos haya informado acerca de qué noticias ha obtenido en su viaje a Marruecos y en su asistencia a la reunión hispano-marroquí de Madrid, ni sobre qué hay de las prospecciones y explotación de los yacimientos petrolíferos en la plataforma canario-saharaui.
Además, para seguir pagando las deudas que Zapatero parece tener con el monarca vecino, algún día las conoceremos, el presidente de España pretende equiparar al Islam con la religión cristiana, que ha sido la base de nuestra civilización y cultura occidental. Si quieres, para entrar en ambiente, Pepe Ignacio, aparte de las subvenciones y tratamiento prioritario que nuestro Gobierno central otorga al progreso en nuestro país de la religión y la cultura islámica, puedes sintonizar desde ahí arriba, en radio Clásica de RNE, la música bereber que ha sustituido al "Ángelus". Porque somos un país "moderadamente aconfesional", según Zapatero.
ZP construye sus mayorías precisamente sobre el oneroso arbitraje de las minorías nacionalistas. Y le va muy bien, aunque esté hipotecando el futuro de generaciones de españoles aborregados, incapaces de reaccionar ante un Gobierno que nos sepulta en una crisis política, económico-social, educativa y demográfica que desembocará, como ha dicho claramente esta semana el FMI, en revueltas sociales que pueden conducirnos a algo peor.
Canarias está lejos y con una hora menos.
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