LA Reserva Federal Americana ha decidido aniquilar los tipos. Exterminarlos. Es una manera de intentar reactivar el mercado. En "situación normal" hubiera provocado, por ejemplo, en la bolsa, un subidón sin parar día y noche hasta desbocarse. Pero de eso nada, monada, un tironcito pa'rriba, un poquito pa'bajo de rebote y ni cruje ni muge la fiera. Dientes de sierra.
El Banco Central que preside Ben Bernanke dejó prácticamente en cero el tipo de interés de referencia, que dicho sea de paso es al que ellos mismos están obligados, en unos tramos fijados y regulados, a prestar al sistema. "La Reserva Federal está distribuyendo dinero y los bancos lo ahorran. Hay un peligro, cuando las cosas vuelvan a la normalidad, querrán empezar a prestarlo (necesitan intermediar) y si todo ese dinero se aplica a la base monetaria, habrá una reacción extremadamente inflacionista", advertía ayer en The New York Times Alan Blinder, profesor de Princeton. Pero no les importa, ahora no es prioritario. Lo fundamental es vender coches, ordenadores, cucharas... porque si no el tenderete se va pa'l piso.
En este mismo instante, los precios del dinero en todo el mundo alcanzan niveles históricos por debajo de lo cabal. Con los recortes, mayores de lo anticipado, se entra en territorio desconocido en EEUU y previsiblemente en Europa -Japón ya experimentó en los 90 los tipos cercanos al cero-. Pronto, parece cantado, Jean Claude Trichett tocará otra vez la pita acercándonos también al 0%.
La economía global es un "gran" equilibrio de muy numerosas piezas y mecanismos muy distintos, conectados entre sí en relaciones complejas. Es algo similar al equilibrio en el cuerpo humano, con una enorme cantidad de parámetros y combinaciones de efectos y funcionamientos. Mientras el organismo esté sano, todo funciona como la seda, pero si se desregula en una parte -Dios nos libre- empiezan a suceder reacciones inesperadas, causas desconocidas, elementos fuera de control, complicaciones nuevas?
También es verdad que como en la fiesta aquella en la que me gasté una fortuna, para comprar la entrada para un fin de año, y en la que tenía derecho a consumir cuanta bebida quisiera. "Barra libre", en letras grandes decía el ticket. El problema fue que de cada vez sólo podías pedir dos consumiciones y había dos camareros en total para atender a cinco mil personas por lo menos. Te pegabas hora y media en cola para que te hicieran caso aquellos dos abrumados por la desbordante demanda. Creo que pedí un cuba libre y un San Francisco pa'la piba y cuando volví a la mesa ya estaba con otro. Me había olvidado para siempre.
Lo que no hay es dinero para que los promotores terminen sus proyectos, para las Pymes, para los autónomos, para los que no han podido vender, para los que no han podido pagar, para los que no han podido comprar, para los ya hipotecados, para los creadores de empleo? ¿Dinero para demanda de consumo? De hecho hay, y si no lo hay, lo va a haber. Los de las tarjetas entienden y entenderán los pagos aplazados, te anticipan y anticiparán la devolución del IRPF, puedes y podrás recurrir un mes antes a tu sueldo, las financieras de coches más o menos lo facilitan y lo harán más y más. La cuestión no es esa, ya se está viendo en muchos países que la gente mayoritariamente ha descubierto que no puede seguir con este ritmo de vida. Aunque le des la tarjeta de Papá Noel, si después la tienen que pagar, controlarán. No pueden consumir más. Están restringiendo en necesidades adquiridas con anterioridad y de hecho pagan sus consumos atrasados. Los números globales cantan. Han decidido no ir a comer fuera los domingos, no cambiar el coche que, aunque esté viejito, aguanta; no ir a la discoteca y no comprar el piso o no renovar el tresillo. Da igual.
El revulsivo para la economía es el consumo y lo importante para un individuo es el trabajo y la actividad. Por los datos observados, la gente parece haber dicho, mientras no haya más trabajo y actividad no habrá más consumo. Que consuma tu tía.
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