MUCHOS me comentan: ¿cómo puedes sentir este amor por la isla de Tenerife, si tú naciste en Agüimes? Ciertamente, me llama la atención ese comentario repetitivo al que muchas veces he de rendirme y soportar. Sin embargo, y no queriendo caer en lo grosero, me parece un interrogante algo absurdo y para ello dejo caer en el inicio de este comentario la siguiente reflexión: ¿es que el tinerfeño de Tacoronte, que por motivos de trabajo ha de rehacer su vida en Puerto del Rosario, Fuerteventura, no sigue amando a Tenerife y, por eso, deja de ser canario? ¿Y el lagunero que vive en Madrid no sigue llevando dentro de su corazón parte de su tierra? No quiero dejar además un vacío que por la premura de las líneas puede quedar en el olvido, y es que no sólo siento amor por Tenerife, sino que debo a miles de tinerfeños el que se me haya acogido y dado el empuje que todos necesitamos en aquellos momentos donde no todo se ve del color con el que se quisiera.
Sencillamente, creo que a veces caemos en el mayor de los absurdos y perdemos totalmente el norte cuando ni siquiera logramos palpar lo que realmente importa dentro de ese cúmulo de problemas por los que pasa nuestra tierra, Canarias. Es una realidad que Tenerife, en muchas ocasiones, ha caído en el más profundo de los olvidos por parte de algunos políticos "canarios" que han dejado a un lado su capacidad pública para actuar con el "servilismo" que les ordena en ese momento su partido, para así "servir" a los intereses de un sector empresarial "X" de una provincia "X".
Sí, quizás algunos lo consideren uno de mis típicos atrevimientos por aquello de que me gusta decir realmente lo que me pasa por la cabeza y lo que creo que es lo más justo para todos y no para unos pocos. Sí, Tenerife ha sido olvidada en muchas y repetidas ocasiones puesto que al político, al que se le cree un hombre público y neutral, le ha dado por favorecer los intereses empresariales de unos, los suyos, y no los de todos, los de los canarios, los canarios de Tenerife, de La Palma, de El Hierro, de La Gomera, de Gran Canaria, de Fuerteventura, de Lanzarote. Sí, ese espécimen político, ese hombre cuyos valores han quedado en el fondo de sus adentros, es quien ha ido dañando el amor de los canarios por Canarias y el sentirnos canarios aquellos que vivimos en Canarias.
Nosotros, a quienes se nos denomina tinerfeños, porque yo me siento tinerfeño, y canarios de a pie, no hemos de considerarnos ni en el menor de los grados culpables de la sinrazón de unos políticos que han dejado en la mayor de las desidias a una isla o a una provincia para potenciar el favoritismo no hacia otra isla o provincia, sino hacia los intereses de esos "X" sectores o grupos empresariales.
Creo que hemos de ser sinceros y decir que nadie quiere el pleito insular, pleito, por cierto, que no nace en los rincones donde los canarios de a pie nos movemos, sino que fluye en la gran hipocresía de algunos "servidores públicos" -políticos- que emplean el pleitismo para mantener a los canarios alejados de los verdaderos problemas que padece Canarias: paro, hambre, carencia sanitaria, una educación deficiente, etcétera.
Y, sí, el pleito lo han reflotado esos mismos que lo crearon, esos políticos que habría que denominar del montón, que se empeñan en perder su tiempo y hacernos perder el nuestro a todos los canarios. Y lo reflotan cuando señalan con el dedo al chico que nació en Agüimes, porque dice que se siente tinerfeño y "defiende a Tenerife" porque muchos tinerfeños lo "han defendido" a él en miles de ocasiones, cuando otros me daban la espalda. Por eso, a quienes caen en lo grotesco y lo mundano por no saber lo que es ser canario y de Tenerife, les digo: soy canario y de Tenerife, y eso para mí es una realidad insustituible.
* Presidente ejecutivo del
Grupo Mírame TV
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