Una de las conclusiones del debate sobre el anillo consistió en que, lo ideal, es acabar los tramos menos polémicos. Aunque en el Norte se dan problemas con el rechazo vecinal y de algunos colectivos a lo previsto entre El Tanque e Icod, las administraciones, Aspymecod y constructores como Antonio Plasencia creen que se acabará ejecutando, si bien tienen pareceres distintos sobre los plazos. Otra coincidencia radica en la dificultad entre San Juan de la Rambla y Los Realejos. Bermúdez recordó que fue el Cabildo el que, por unanimidad y en línea con el rechazo del Ayuntamiento realejero, se opuso a algunas alternativas por su impacto en tres parajes protegidos (Tigaiga, Campeches y Barranco Ruiz). Todo apunta a que este tramo se dejará para el final y hasta surgen las dudas de que se ejecute, lo que puede provocar un cuello de botella, según algunos intervinientes, o, en su defecto, que se opte por un túnel. Plasencia recuerda que lleva "casi 20 años pidiendo el anillo" y se trata "del peor atraso de la Isla, por lo que insistí en que se dejara pendiente el tramo de Los Realejos y se empezara por lo demás". Domínguez teme que, "como me pasó a mí con mi padre, le hable a mis hijos de este proyecto pero nunca lo vea terminado", y González Cejas defiende que se haga, pero advierte de que, sin visión insular, sin educación ambiental, sin apostar por el transporte público, los trenes y los nodos de intercomunicación, "en dos generaciones el anillo no servirá".