Ó.M, S/C de Tenerife
Los vecinos que residen en las 108 viviendas sociales de San Pío no aguantan más y están dispuestos a entregar al Ayuntamiento de Santa Cruz, en especial al alcalde, Miguel Zerolo, las llaves de las casas. Denuncian que algunos bloques, no todos, deben dinero a la comunidad de vecinos, y que la deuda asciende a unos 29.000 euros. Por todo, según explicó la presidenta de la comunidad vecinal, Nuria Calduch, se están planteando hasta parar los ascensores, "no hay dinero para sufragar los gastos", y, por si fuera poco, "no hay ni para pagar la luz".
De ahí que en algunos de los bloques de estas viviendas de la capital tinerfeña hayan decidido rebelarse, y por ello reclaman una división estricta por bloques y separar las zonas comunes. Es decir, que cada bloque de vecinos disponga de su propia autonomía. Calduch reclama la actuación inmediata del Ayuntamiento de Santa Cruz, y asegura que se trata de una problema por el que viene luchando desde hace ya mucho tiempo.
"Nos tiene abandonado. Estamos cansados, pero sí que cambian el nombre de las calles franquistas de Santa Cruz", indicó la presidenta de la comunidad de vecinos de la 108 viviendas de este barrio chicharrero. Pero no sólo es la única queja, al margen, de como ellos dicen, "la falta de solidaridad de algunos vecinos".
Denuncian el botellón "constante" que se origina en los pasillos de los bloques. "El ruido es insoportable. No se puede ni dormir", mantiene Nuria Calduch. En cualquier caso, los vecinos, según relatan, han puesto la situación en manos del concejal responsable, en este caso se trata del edil del Distrito Ofra-Costa Sur, José Alberto Díaz-Estébanez, pero la situación ha llegado a su límite.
Los vecinos denuncian, además, algunos actos vandálicos que han apoderado de la convivencia diaria en las viviendas. Aseguran que jóvenes, tanto del barrio como de otros lugares colindantes, se dedican a pintar las paredes de los pasillos, y que de hecho, añaden, han estado hasta arrancando los porteros.
La situación parece convertirse en insostenible. Nuria Calduch, en nombre de los vecinos de las 108 viviendas de San Pío, no descarta, incluso, emprender distintas movilizaciones en busca de una mejora en el día a día de la comunidad. Y es que, tal y como ella mismo dice, "hay una deuda vecinal en cuanto al pago de la comunidad y algo tendremos que hacer".
Los vecinos, que no todos, insisten en el "abandono" que padecen, pero en esta ocasión reclaman la "inmediata" intervención de los responsables políticos para intentar que los deudores abonen los pagos contemplados para mantener los bloques de las viviendas. No todos los vecinos pagan, según denuncian, y la convivencia de los inquilinos parece llegar a un límite.
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