N. VIZOSO, S/C de Tenerife
La sesión plenaria que se celebró ayer en el Cabildo de Tenerife se vislumbraba movida y es que la presencia de numeroso público en la sala, algo poco habitual, y el previsible encontronazo dialéctico entre el equipo de gobierno (CC-PP) y la oposición (PSC) en el debate sobre la aprobación del proyecto de presupuesto de la Corporación insular (último punto del orden del día) hacían prever una sesión llamativa.
Curiosamente ambos hechos estaban interrelacionados ya que, cuando el presidente del Cabildo, Ricardo Melchior, dio paso al punto sobre la aprobación del presupuesto, el público presente en la sala, ataviado con camisetas alusivas, se puso en pie y manifestó su rechazo a las cuentas del Instituto de Atención Social y Sociosanitaria (IASS) al criticar la situación de este organismo autónomo y la gestión de la consejera insular de Bienestar Social, Cristina Valido.
Tras ser desalojada la sala, entró en escena el secretario de la Corporación insular, José Antonio Duque, y es que la presentación, fuera del plazo legal, de un conjunto de enmiendas al presupuesto por parte del Grupo Socialista necesitaba una explicación dado que los consejeros no sabían exactamente qué es lo que se iba a votar. Tras las aclaraciones de Duque, en las que recordó que la presentación de enmiendas al proyecto de presupuesto, según el reglamento orgánico, termina en el plazo de diez días hábiles, convocó una junta de portavoces para que los representantes de los distintos grupos políticos decidieran si las enmiendas podían ser consideradas como transaccionales. Algo a lo que los portavoces de CC y PP, José Manuel Bermúdez y Antonio Alarcó, respectivamente, no estuvieron dispuestos.
A partir de aquí comenzó el debate propiamente dicho sobre el presupuesto con los posicionamientos claramente marcados. El consejero de Presidencia y Hacienda, Víctor Pérez, reivindicó el presupuesto de 781 millones para el ejercicio de 2009 como el "mejor posible" dada la espectacular caída de ingresos procedentes del REF. Además, enfatizó que las partidas económicas para las políticas de servicios sociales y bienestar comunitario siguen siendo la primera prioridad del gasto, de tal forma que representan el 59% de los recursos disponibles, a la vez que tachó de "improvisadas" las enmiendas socialistas.
Por su parte, el portavoz socialista, José Antonio Valbuena, volvió a hacer referencia a que el presupuesto no favorece la dinamización social y económica de la Isla y expresó que se invierte en los municipios atendiendo a los colores políticos de quienes los gobiernan, por lo que el presupuesto, remedando a Víctor Pérez, es, a su juicio, el "peor posible".
A este comentario de Valbuena, respondió el titular de Hacienda conminando al PSC a que votaran en contra del presupuesto si tan malo lo creían, ignorando así el precepto dado por el Consejo Territorial del PSOE para no obstaculizar los presupuestos de aquellas corporaciones locales o autonómicas en los que los socialistas son oposición, algo que planteó el PSOE como una "actitud de responsabilidad" ante la crisis. Para sorpresa de algunos, Valbuena se "picó" y previa consulta al jefe de filas, Santiago Pérez, el momento de la votación deparó los 8 votos en contra del Grupo Socialista.
Con anterioridad se quedó sobre la mesa la aprobación definitiva del Plan Territorial Especial de Ordenación de Residuos y se aprobó, a propuesta del Consejo Insular de Aguas, la interposición de un recurso contencioso-administrativo y la petición de suspensión del decreto del Gobierno de Canarias por el que se regula la seguridad de las personas en las obras e instalaciones hidráulicas subterráneas del Archipiélago.
Además, la jornada ofreció la sintonía entre todos los consejeros en dos momentos del pleno: al comienzo con un minuto de silencio por el fallecimiento de Quico Cabrera y al final con la felicitación unánime al consejero Carlos Alonso por su reciente paternidad.
No me chilles que no te veo
En determinados momentos ser testigo directo del ¿debate? que ofrece la clase política se asemeja demasiado a asistir a una obra de teatro en la que existe un guión perfectamente hilvanado. Los consejeros del Cabildo insular se tienen aprendida la lección y no se mueven un ápice de su discurso habitual, con lo que el gran perjudicado es el ciudadano. José Manuel Bermúdez (CC) sin desmarcarse de lo dicho por el titular de Hacienda, Víctor Pérez, en múltiples ruedas de prensa (caída de ingresos, austeridad en el gasto, primacía de lo social); Antonio Alarcó (PP) enumerando las maldades del gobierno de Rodríguez Zapatero (en su discurso incluyó desde las negativas a admitir la existencia de una crisis hasta los ayuntamientos en los que está presente ANV), y José Antonio Valbuena (PSC) criticando el presupuesto de 2009 con argumentos extrañamente parecidos a los del presupuesto de 2008, cuando el Grupo Socialista presentó una enmienda a la totalidad (desequilibrio inversor, unas cuentas no ajustadas a la realidad). Uno no termina de creerse que en las comisiones, a las que no acuden los medios de comunicación, se muestren tan impenetrables a posicionamientos ajenos. ¿Ensayarán delante del espejo?
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