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"Mi vocación me ha reconciliado con mi padre, al que odié cuando lo conocí"

El tinerfeño Iván González, de 30 años, se ordena hoy sacerdote de los Legionarios de Cristo. Afirma: "Cuando conocí a mi actual padre no me entendía bien con él, para mí era un extraño y casi lo odiaba, pero al seguir la llamada de Dios, he aprendido a valorar, apreciar y amar lo que tuve y sigo teniendo".
20/dic/08 07:26
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D. MERINO, Tenerife

El tinerfeño Sergio Iván González (Santa Cruz de Tenerife, 1978) se ordena hoy, en Roma, sacerdote de los Legionarios de Cristo, junto a otros 48 religiosos de la congregación católica (de 13 nacionalidades diferentes, de los que 6 son españoles), cuyos testimonios, recogidos en un libro, ponen de manifiesto su conversión, como la del joven canario, quien asegura que su vocación lo hizo querer al que ahora es su padre.

El número de los sacerdotes Legionarios de Cristo en el mundo supera los 800. El grupo que se ordena hoy ha dedicado una media de entre 10 y 14 años a prepararse para recibir el orden sacerdotal. El acto será en la Basílica de San Pablo Extramuros (Roma), en una ceremonia presidida por el cardenal español Ángelo Sodano, decano del Colegio Cardenalicio y secretario de Estado emérito.

Tal y como indica la organización, "los nuevos sacerdotes son el regalo de Navidad que tradicionalmente ofrece la Legión de Cristo al Niño Dios y a su Iglesia como símbolo de su fidelidad y amor al Santo Padre, a la Iglesia y todos sus pastores".

Mañana, los sacerdotes, sus familias y amigos acudirán a la plaza de San Pedro para rezar el Ángelus con el Papa Benedicto XVI.

La historia de cada vocación, contada en primera persona y a corazón abierto, ve la luz en un libro titulado "Vivir para Cristo", y se podrá leer en www.legionariosdecristo.org.

El relato del tinerfeño destaca que no conoció a su padre biológico. Y cuenta cómo nunca aceptó al marido de su madre, con quien se casó cuando Sergio Iván tenía 7 años.

"Cuando conocí a mi actual padre no me entendía bien con él, para mí era un extraño y casi lo odiaba, pero con mi vocación he aprendido a valorar, apreciar y amar lo que tuve y sigo teniendo, si bien no físicamente por la lejanía. Ahora entiendo por qué me exigía, por qué quería lo mejor de mí. Sé también que a él le costaba acercarse a nosotros, y que a pesar de su cariño yo le respondía con indiferencia. Sólo ahora valoro todo lo que ha hecho por mí y muchas veces me gustaría tenerlo junto a mí para aprender más de él. A la vez considero una gracia poder amar a un padre que siempre e incondicionalmente estuvo a mi lado sin que yo me diera mucha cuenta". También recuerda que su familia no era especialmente practicante, y que jamás pensó en ser sacerdote. Pero, después de hacer la primera comunión, fue monaguillo durante un tiempo "en parte por las propinas que el párroco nos daba", escribe divertido.

Asimismo, precisa que el párroco de Cuesta de Piedra había sido misionero en Venezuela, y las historias que les contaba despertaron la curiosidad de Sergio: "Estuvo a punto de ser tiroteado por confesar a una persona moribunda". Y un día le dijo: "Me gustaría ser cura". El párroco se puso muy contento, y comentó en público, sin revelar nombres, que había dos personas que querían ser sacerdotes.

"No supe quién era el otro hasta que mi hermano entró también en el seminario menor de los legionarios de Cristo". El hermano de Iván descubrió después que no era su vocación, y volvió a Canarias, "pero yo, gracias también a su ejemplo y a sus cartas, seguí adelante", expone González.

Estudió en los colegios San Luis Gonzaga y Hermanos Estévanez Murphy.

En 1992 entró en el centro vocacional de la Legión de Cristo, en Moncada (Valencia).

Ingresó en el noviciado de Salamanca, donde también realizó los estudios humanísticos.

Está licenciado en Filosofía y es bachillerato en Teología por el Ateneo Pontificio Regina Apostolorum, de Roma. Ha sido profesor de religión en el Bachillerato Ceyca, de la Ciudad de México, y animador de grupos juveniles en México, Italia y Venezuela. Actualmente, colabora en la pastoral juvenil y en la promoción vocacional en Venezuela.

Los Legionarios de Cristo son una congregación católica, fundada en 1941, que llegó a España en 1946. Desarrollan su obra educativa, misionera y social en más de 20 países con 15 universidades y 175 colegios. Cuentan con una obra social -la Fundación Altius-, que ayuda anualmente a más de 400.000 personas necesitadas del mundo, y con una red de apostolados y voluntariado (Red Misión).

Los legionarios de Cristo y el movimiento de seglares vinculados a esta congregación -el Regnum Christi- tienen como carisma propio una vivencia profunda y auténtica de la caridad.

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