ES POCO, me quedo corto con este título. Quisiera haber dicho lo que realmente siento cuando leo esta tremenda aberración. Esta falta de sentido histórico y hasta de sentido común del que ha sido, durante tantos años, alcalde de Santa Cruz de Tenerife y al que, en tantos trances políticos, he prestado mi modesta ayuda. El señor Zerolo, engañando a todo el mundo sobre unas cualidades que se le suponen pero que no posee, después de una resistencia heróica a soportar todas las presiones sobre cambio de nombres y signos franquistas de la ciudad, siempre supuestamente aferrado a no jugar con la verdad histórica, ha mordido el anzuelo del presidente del Gobierno, señor Rodríguez Zapatero, y ha pasado de sucumbir a los despropósitos de la ley del santón socialista. Y de forma ridícula exponer una norma aberrante que se carga la Memoria Histórica de España.
He intentado empezar de otra manera porque la forma de actuar de Zerolo rompe toda lógica. Siempre he dicho que para una persona políticamente imparcial y sensata, un general, solamente por ostentar ese grado y sin ningún hecho notable a su favor, además desconocido del pueblo, como los generales Mola, Fanjul, Sanjurjo, Goded y García Morato, dicen nada en calles de Santa Cruz. Si Zerolo está medianamente formado en cultura y en historia, cambia prudentemente los nombres de las calles y el pueblo ni se da cuenta.
Cuando el Régimen de Franco quitó el nombre del fundador del Partido Socialista de una calle del barrio de Salamanca, un servidor protestó porque ese personaje forma parte de la Historia de España. ¿Y qué me dicen de las sustituciones? ¿De los nombres de calle "Del Amor", "Del Perdón", "Del Olvido", "De la Tolerancia" y "De los Sueños", cuando hay una "lista de espera" de figuras tinerfeñas y canarias mayor que la de los hospitales públicos? Semejante ridículo y cursilada será más notable cuando usted se vea obligado a responder: "No. Yo vivo más arriba, en la calle del "Olvido", esquina a la "Tolerancia".
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