TODOS reconocemos las circunstancias por las que está atravesando nuestra economía. Se trata de un hecho de carácter global que nos afecta directamente y nos obliga a realizar un esfuerzo suplementario con el fin de poder superar una situación cuyas consecuencias podrían ser sumamente negativas. Así, es necesario buscar y aplicar aquellas fórmulas que permitan el mantenimiento de la estabilidad y, a la vez, introducir nuevos soportes que la refuercen.
Un sector que resulta realmente estratégico es el turístico, sin duda la principal fuente de riqueza y prosperidad de nuestra Isla. De hecho, ha sido esta industria la que ha motivado principalmente el extraordinario avance registrado por Tenerife en las últimas décadas. El alto grado de desarrollo alcanzado es evidentemente parejo al que ha experimentado esta parcela de nuestra economía, que aún deberá seguir estando basada en ello durante mucho tiempo más. Precisamente, es el turismo el que en estos momentos está manteniendo a flote el conjunto de la economía insular.
Esto da una idea de su trascendente papel, una realidad que debe ser reconocida por todos los estamentos de la Isla, tanto públicos como privados, con el fin de reposicionar a este sector en el lugar del que nunca debió salir; en concreto, el que permite dirigir el rumbo económico. Por lo tanto, se hace preciso que nunca perdamos de vista tal condición y la conveniencia de que continúe recibiendo los fondos que le corresponden. Sólo así será factible seguir construyendo un destino de vacaciones ideal, que despierte el interés de los visitantes.
Lo cierto es que ese objetivo figura entre los más destacados de las administraciones públicas, especialmente el Cabildo Insular y los ayuntamientos que albergan establecimientos turísticos. Porque los municipios son fundamentales a la hora de generar e introducir nuevas mejoras al destino. Esa cooperación, que también se extiende a la Comunidad Autónoma e, incluso, al Estado, representa un activo de la máxima importancia del que podemos sentirnos orgullosos, porque no siempre es fácil de conseguir y de mantener.
Un factor paralelo de no menor alcance y que, además, nos distingue especialmente, es el de la participación y el apoyo prestado por el sector privado, un conjunto de medio millar de empresas que figuran asociadas a Turismo de Tenerife. Cabe mencionar el compromiso adquirido por Ashotel, que en multitud de ocasiones ha puesto de manifiesto su convergencia con los planteamientos oficiales en este plano y realizado aportaciones en el capítulo de la promoción. Y ello lo ha realizado tanto en épocas más propicias como en las que se han presentado marcadas por la adversidad. Por ello, les hago llegar mi agradecimiento y les animo a que no den un paso atrás en este camino que iniciamos hace ya 15 años.
No debemos dudar de nuestras propias capacidades y de las posibilidades que el futuro nos ofrece, por más que en la actual coyuntura ello pueda parecer más dificultoso. Esos mismos obstáculos son los que deberán superar nuestros competidores; sin embargo, nosotros tenemos algo a nuestro favor, y es que estamos unidos y sabemos lo que tenemos que hacer para sostener un sector primordial para la Isla y sus gentes.
En todo este proceso se ha revelado con una gran fortaleza el instrumento que utilizamos para hacer realidad todas nuestras estrategias, incluso, para diseñarlas. Se trata de Turismo de Tenerife, la antigua SPET, un modelo de empresa eficaz en la que están representados la práctica totalidad de entidades públicas y privadas que tienen que ver con el turismo y que, en 15 años de intensísima labor, ha logrado profesionalizar la actividad turística, especialmente la promoción exterior y, más tarde, convirtiéndose en lo que es hoy, el auténtico gestor del destino turístico.
Fue una gran idea y es hoy una fantástica realidad de la que debemos sentirnos orgullosos.
* Vicepresidente primero del Cabildo Insular de Tenerife
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