JORNADA, S/C de Tenerife
Ángel Luis Díaz Galdón "Bibi" (Fasnia, 1963) es flamante secretario de la Federación de Lucha de Tenerife. Sin embargo no es un desconocido en la lucha canaria y, sobre todo, en la Insular. Durante el periodo de gestión presidido por Marcos Pérez (2000-2004) fue distinguido colaborador. Desempeñó funciones en el Comité de Competición y terminó siendo único miembro del órgano, cuando el presidente Nelson Florido y el secretario Juan Curbelo dejaron de ejercer. Ahora asume una labor de gran responsabilidad.
¿Cuánto costó convencerle para que asumiera el reto?
Nuestro programa contempla el reparto de funciones entre los miembros de la candidatura. Y yo, cuando me implico en un programa de trabajo, me gusta hacerlo con responsabilidad y trabajo. Me ofrecieron el cargo y he aceptado cumplir con honestidad.
¿Cuándo empezará a ejercer con plenos derechos?
Fui nombrado secretario en la junta del martes pasado. Y desde entonces ya realizo las tareas propias de mi cometido; comencé a firmar los certificados que desde ese día solicitaron los clubes. También, como secretario, pertenezco a la Comisión Permanente; estoy obligado a dar fe de todas las actas y acuerdos que se adapten, y custodiar los documentos. El objetivo, en definitiva, es contribuir a sacar la lucha adelante.
¿Con qué recursos cuenta?
De momento disponemos de dos administrativos. Queremos saber cuál es la disposición de cada uno de ellos para continuar con nosotros y, en especial, conocer en qué situación laboral se encuentran con la federación. Pensamos que en los próximos días podremos responder a esas preguntas con más conocimiento de la realidad que ahora mismo.
¿Dónde pretende dejar su huella personal?
De momento sólo estamos tomando nota de cuál es la situación. Ya nos hemos percatado de que los equipos informáticos están muy mal. Aunque lo peor es el edificio de federación. No ofrece garantías; está muy deteriorado.
¿Cuánto?
De aquello que fue concebido como la Casa de la Lucha y que fue la envidia de todas las federaciones, hoy hemos encontrado cúmulo de destrozos; con puertas rotas, falta la luz en las habitaciones y la mayoría de los puntos, ventanas caídas. O sea, está hecho un desastre. Los jardines parece que no se han tocado en años. La impresión es muy desagradable.
¿Qué diferencias ha percibido entre la Insular que dejó hace cuatro años y la que ahora recupera?
Hasta el momento hemos visto poco. Estamos recibiendo las cuentas y para saber qué hay. El presidente, José Luis Martín y el tesorero, Ramón Rodríguez, las podrían conseguir hoy (ayer para el lector) pero, repito, llama la atención el abandono total del edificio. No qué que podremos hacer; sin embargo, nos preocupa.
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