EL DÍA, S/C de Tenerife
La Audiencia tinerfeña celebró ayer el juicio contra N.M.C.C., natural de Costa Rica, para la que el fiscal pidió una pena de 16 años de prisión al considerarla autora de un delito contra el derecho de los ciudadanos extranjeros y cuatro delitos de prostitución. Por su parte, la defensa solicitó la libre absolución.
Según el escrito del fiscal, "la procesada disponía de una vivienda sita en la calle San Francisco de esta capital y desde el día 15 de agosto de 2005, cuatro mujeres de Brasil residían en la citada casa, donde ejercían la prostitución". Asimismo, aunque las brasileñas habían venido a España conscientes de que iban a ejercer la prostitución, la procesada se aprovechó de su situación vulnerable -carecían de medios económicos y desconocían el idioma- para imponer condiciones en la actividad que aquellas se vieron obligadas a aceptar. Entre el 16 y el 20 de agosto de 2005".
La acusación.- El horario impuesto por la procesada para el ejercicio de la prostitución abarcó jornadas de 18 horas -desde las 11 de la mañana hasta las cinco de la madrugada-, prolongándose dicho régimen entre el martes 16 y el sábado 20, según la acusación. Las cuatro brasileñas no percibieron remuneración alguna por los servicios que prestaron ya que debían saldar la deuda del importe de su billete de avión, según la acusación pública.
Gustavo de Jorge Morales, abogado defensor de la acusada, consideró, en su informe, que "los hechos enjuiciados no se encuadran en el delito contra los derechos de los ciudadanos extranjeros, ya que las cuatro jóvenes brasileñas tenían su pasaporte en vigor. Viajaron desde Brasil hasta Francia y, desde allí, a Tenerife, ya que conocían no sólo a la persona con la que venían a trabajar sino también lo que venían a hacer. No se llegó a intervenir ninguna comunicación ni telefónica ni vía internet en la que se comunicaran con mi cliente".
Sabían a lo que venían.- Asimismo, el letrado dijo que un policía nacional declaró que en la casa se encontró un pasaje "cuando en las actuaciones no consta ninguno. Lo cierto es que la acusada sólo ofrece la vivienda donde todas las jóvenes ejercían la prostitución, y llegaron a España a ganar un dinero fácil y rápido, por lo que no existe una situación vulnerable de ninguna de ellas. Aquí no ha existido un ejercicio de la prostitución por medios coercitivos, ya que todas conocían el trabajo que iban a realizar y lo aceptaron. Mi cliente no se lucró ni forzó a ninguna de las cuatro jóvenes a trabajar. De hecho, ejercían libremente dicho trabajo e incluso disponían de la llave de la vivienda". Igualmente, Gustavo de Jorge comentó que "si estaban enfermas, no trabajaban. La petición del fiscal nos parece desproporcionada". Por su parte, la acusada negó todos los hechos y dijo que ellas trabajaban en la prostitución porque querían, y "yo no tengo ninguna casa de citas ni he obligado a nadie, y tampoco he cobrado por nada".
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