GRACIAS a que contamos en el inicio del siglo XX con previsores y buenos comerciantes en el sector automovilístico es por lo que podemos decir que en Canarias no sólo rodaron los mejores coches del mundo, sino que, por fortuna, algunos de los de aquellas marcas de elites se conserven en la actualidad. A esta saga de magníficos agentes-distribuidores pertenece don Manuel Vandewalle Hardisson. Don Manuel se encontraba establecido en la calle del Castillo nº 87, locales donde se albergarían los vehículos más lujosos de cuantos rodaron por Tenerife. De las diferentes marcas de que dispuso don Manuel, algunas ya han sido comentadas en anteriores artículos y aunque se mencionó a la francesa "Delage" (1905-1959), no habíamos tenido ocasión de entrar en detalles sobre la gestión personal de don Manuel y estos espectaculares coches galos.
Probablemente el contacto inicial del Sr. Vandewalle con la "Delage" le vino de los estrechos lazos comerciales que mantenía con Francia, llegando incluso a poseer casa propia en París, concretamente en Square Desnouttes nº 10. Este dato nos da una idea más exacta de la gran organización que poseía el Sr. Vandewalle allá por el año 1924 y en consecuencia las facilidades para obtener representaciones de fabricantes galos, puesto que uno de los pilares fundamentales de su negocio era la importación de todo tipo de vehículos.
Haciendo un brevísimo esbozo de los "Delage" cabe decir que sus motores gozaban de una extraordinaria fiabilidad e incorporaban a cada nuevo modelo lo último de la técnica. Sus carrocerías competían en belleza y espectacularidad con las más bellas marcas, como podían ser "Hispano-Suiza" o "Rolls-Royce". Pero lo verdaderamente interesante, para que el lector pueda hacerse una idea más exacta sobre los "Delage", es la lectura del anuncio aquí reproducido, que no tiene una sola línea de desperdicio.
En 1911 cualquier nueva marca que se estrenara en Santa Cruz pasaba más bien desapercibida. Este fenómeno es lógico, ya que al tratarse de coches-automóviles los usuarios no estaban completamente familiarizados con las marcas y lo que ellas representaban en el sector automovilístico. Más bien eran unos nuevos cacharros que con su continuo ronronear sólo hacían más ruido y, a su paso, levantaban polvo molestando a más de un transeúnte que se declaraba sin sonrojo enemigo del "fotingo". A esta época corresponde el "Delage" TF-34, pero este ejemplar no fue importado por el Sr. Vandewalle pues debemos adelantarnos nada más que 19 años para tomar contacto con el único superviviente de esta marca que se conserva en Canarias y que sí corresponde a la "era Vandewalle". Sus principios se sitúan en noviembre de 1930, fecha en que a un espléndido y enorme Phaeton para siete pasajeros le son concedidas las placas de TF-3829. Su motor nº 997 correspondía a los de 6 cilindros en línea de 25 h.p., siendo su primer propietario el Sr. don Juan Padilla.
Durante 12 largos años este "Delage" se mantuvo en funcionamiento, y finalmente en 1942 su espectacular carrocería desaparecería parcialmente para ocupar en su lugar la de las carrozas fúnebres. En estas nuevas condiciones estuvo prestando sus servicios en la "Funeraria Herederos de Sebastián González" de La Laguna, hasta prácticamente los inicios de la década de 1960 en que los nuevos tiempos venían imponiéndose a marcha rápida, por lo que es apartada de la circulación. Actualmente este tf-3829 lo podemos contemplar en el interesante "Museo Flick" en Las Palmas de Gran Canaria, donde se encuentra expuesto junto a otros coches fúnebres. Así, de este modo, este ejemplar que ocupó uno de los lugares de privilegio en las listas de las mejores marcas de automóviles, hoy tras sus pasados "altos vuelos" por nuestras carreteras, reposa sus ruedas en tan admirado y valioso museo regional del automovilismo. Ganado se lo ha tenido.
www.fotingosdecanarias.es.v.g.
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