Coplas de mi tierra
Tenerife tiene el Teide
y Tacoronte su Cristo
y en la fiesta La Vendimia
yo a cantar no me resisto.
Entre pa´dentro cristiano
y mándese un vaso vino
con una pella de gofio
y un cacho carne cochino.
A los pies de una retama
un noble guanche decía:
Canarias son siete islas
y el Padre Teide el vigía.
Cuando aprieta la sorimba
en La Vega Lagunera
no existe mejor remedio
que la manta esperancera.
Del relente de la noche,
del sol y la maresía,
tiene los labios rajados
y también la piel curtida.
Le ajeitó tal cachetón
y lo dejó tan sorimba
que sólo lo despertó
el "cerro" de la cachimba.
Cuando la brisa del Teide
baja de la cumbre al mar
las folías de mi tierra
dan sabor a nieve y sal.
El ruiseñor cuando canta
lanza sus notas al viento
y yo lanzo mis plegarias
por ver si vas a su encuentro.
En flores como en amor
el tiempo es perecedero,
las flores pierden color
y el amor pierde el deseo.
Enrique Díaz Martín
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