CANARIAS sufre actualmente dos colonizaciones. Una externa, que comenzó hace seis siglos con la violenta conquista de estas islas mediante la invasión genocida de las tropas regulares de Castilla y los mercenarios que las acompañaban, y otra interna, propiciada desde la tercera isla que siempre ha querido imponerse sobre las demás. Cuentan los dirigentes políticos canariones con varios elementos a su favor para perpetrar su propósito. El primero es la existencia de tinerfeños pusilánimes. Una desgracia para esta Isla, pues tales individuos, a los que con el diccionario de la Real Academia en la mano sólo podemos calificar de traidores, temen alzar la voz en defensa de lo suyo para que no los miren mal en Las Palmas. Qué vergüenza.
En este continuo e inacabable maquinar para que Tenerife nunca esté por encima de Canaria en nada, nos consta que se prepara el desembarco de una importante inversión canariona en un periódico tinerfeño. De esa forma, la serpiente de la prensa amarilla, que emponzoña todo lo que toca, consolidaría aquí dos caballos de Troya. Uno ya le pertenece completamente, por lo que no tiene problemas de control sobre él. El otro también le es afín, si bien quiere sujetarlo con un freno más firme para que no se le desboque el día menos pensado. Dominar este segundo periódico también resulta prioritario para el Sanedrín de Vegueta porque la escasa difusión del primero lo convierte en un objeto casi inútil para sus propósitos propagandísticos. No es que el otro sea mucho más leído -la gente no lo compra porque se le cae de las manos-, pero está un poco mejor. Naturalmente, a mucha distancia por detrás de EL DÍA, que es el periódico más leído del Archipiélago, mal que le pese a un amargado de la prensa canariona que se ha permitido la desfachatez de llamar analfabetos a quienes dicen que leen EL DÍA. Ya hablaremos.
Por si fueran poco estos intentos de los amarillos de invadir Tenerife para rapiñar lo que todavía no se han llevado, resulta que el puerto de Santa Cruz seguirá sin su escáner de mercancías porque no hay dinero para instalarlo. ¿Sucedería lo mismo si se tratase del puerto de Las Palmas? Desde luego que no. En ese caso el dinero saldría de donde fuese. Pero como se trata de Tenerife, los socialistas hacen cuanto esté en sus manos para perjudicarnos y beneficiar a los canariones. Porque lo mismo del escáner podemos decirlo de la segunda pista del aeropuerto del Sur o la cúpula de la Catedral de La Laguna. Esperamos que el director general de Bellas Artes cumpla con lo que prometió en su última reunión, y se realice la acordada restauración de este templo.
Estos y otros asuntos indican que no podemos fiarnos del Gobierno socialista de Madrid, pues forma parte de su naturaleza favorecer siempre a Las Palmas. Por eso urge reclamar nuestra soberanía, incluso en la calle, aunque siempre por medios pacíficos. Algo de lo que debe tomar buena nota el presidente autonómico, en vez de ir a Madrid a perder el tiempo en cumbres inútiles para los intereses de Canarias. Se lo decimos una vez más, don Paulino: no sirve de nada pedir la mediana entre Canarias y Marruecos mientras las Islas no sean un país soberano. El Archipiélago está dentro de las aguas marroquíes en estos momentos, y seguirá estándolo mientras no sea una nación con identidad propia y bandera en los foros internacionales. A usted no le hacen caso en Madrid, señor Rivero, porque en la capital de la Metrópoli lo ven como ven a Oramas, Perestelo y Belda. Es decir, como a un indígena que despierta curiosidad, pero nada más. No les siga usted el juego, don Paulino. ¿No ve que lo están contentando con espejitos y bolitas de cristal coloreado, como hizo Colón con los amerindios?
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