L.C., S/C de Tenerife
Por un momento casi olió a sal y pescado en los pasillos de Pediatría del Hospital Universitario de Canarias. Cinco entrenadores del Loro Parque, ataviados con trajes de neopreno, visitaron ayer a los niños que se encuentran ingresados en el centro hospitalario en estas fechas navideñas.
Aunque la patrulla de neopreno fue la que más llamó la atención, eran más de 10 los trabajadores del parque recreativo los que se desplazaron hasta el hospital y regalaron sonrisas, juguetes y todo tipo de detalles relacionados con el Loro Parque.
Lo que más repartieron fueron sonrisas, bromas y caricias a los menores que los esperaban en la cíberaula del HUC. Antes de su llegada los niños ya habían abierto boca con una conexión en directo con el Loro Parque con la que pudieron ver (un poco a trompicones por fallos en la cobertura) cómo se desarrollaba un espectáculo con delfines.
A la hora de hacer preguntas al veterinario del parque eran más los adultos (padres o enfermeros) los que querían saber cuánto dura la gestación de un delfín o cuánto pesan estos animales.
Los niños presentes, la mayoría de corta edad, se mostraron más entusiasmados con la visita de los entrenadores y personal del centro, que venían cargados con peluches, gorras, fotos dedicadas y artículos de lo más exótico.
"¿Sabes lo que es esto?", preguntaba una de las trabajadoras del Loro Parque a Daniel, de tres años, que en brazos de su padre miraba extrañado unos trozos de algo blanquecino en la palma de la mano. "Son dientes que se le caen al tiburón. Coge uno, pero ten cuidado que están afilados". Asombrado, Daniel se quedó con el trofeo y con la explicación, mientras la empleada se alejaba preguntando a unos y otros niños si ya tenían dientes de tiburón.
Víctor Pacheco, uno de los entrenadores que participó ayer en esta visita, definió la experiencia como "maravillosa". "Mírales las caritas que ponen, lo felices que están", dijo por toda explicación. También opinó que es una buena terapia para los padres, que viven un día diferente en el hospital.
Después del encuentro en la cíberaula, los empleados del Loro Parque pasaron por las habitaciones a visitar a los niños que, por su estado de salud, no habían podido acudir al encuentro general.
Es la primera vez que el Loro Parque visita en Navidades a los niños ingresados en el hospital, pero la experiencia les ha dejado tan buen gusto en la boca que prevén volver otros años.
La Fundación Loro Parque, que fue la encargada de realizar la conexión en directo con el centro de ocio, explicó que realizan varios proyectos con colegios y que van a estudiar la posibilidad de integrar también al HUC.
A la salida, los trabajadores del parque recreativo se quedaban como recuerdo con un cartel que anunciaba la visitaba del Loro Parque al HUC. Todos comentaban que les había gustado la experiencia, que se habían sentido felices al ver las caras de los niños. A pesar del calor que pasaron algunos con el neopreno.
© Editorial Leoncio Rodríguez, S.A. |Aviso legal | Mapa del sitio | Publicación digital controlada por OJD