EL DÍA, S/C de Tenerife
La Sección Quinta de la Audiencia provincial tinerfeña suspendió el juicio contra F.J.D.G., acusado de un presunto delito de agresión sexual, para el que el Ministerio Fiscal solicita una pena de 12 años de prisión, así como el pago de una indemnización de 6.000 euros a la víctima, por un abuso ocurrido en 2004, en un camino de tierra de Arafo, donde llegó desde la plaza de Fátima, sita en el término municipal de Güímar.
Según el escrito del Ministerio Fiscal, a las 19:30 de la tarde del día 30 de octubre de 2004, el acusado invitó a la víctima a subir al coche. La víctima, que padece un retraso mental moderado que limita su capacidad de discernir, entró en el vehículo y la llevó hasta un camino de tierra en la carretera TF-245 (Arafo) y, tras requerirle en varias ocasiones para que lo besara, la hizo llorar y la chica le decía que la dejara en paz, que la soltara y la llevara a su casa. "Aprovechándose de su corpulencia y de su fuerza le bajó los pantalones y la ropa interior y abusó de ella".
Estaba bebido
El procesado cuando declaró dijo que había estado en un funeral de un familiar y después se había ido a beber vino llegando a mezclar alcohol con su medicación. "Ella se había subido en el coche por su voluntad. Se cambió al asiento de detrás porque yo pensé en recoger a un amigo, pero no llegué a hacerlo. Yo me pasé para detrás y la toqué, pero ella no se negaba. Yo había bebido mucho", declaró el acusado, quien acudió al puesto de la Guardia Civil y, según una agente del mismo, dijo que "había metido la pata y había cometido un error. También nos dijo que metió en el coche a una chica que conocía y que la había forzado".
La víctima relató por videoconferencia que "él me obligó a entrar en el coche. Yo iba delante con él. No me acuerdo de lo que hablamos. En lugar de parar en la plaza de Fátima siguió por un camino de tierra y llegó hasta Arafo. Él no paró. Me llevó por un camino de tierra y había ropa tendida. Yo le decía que me dejara en paz. Me cogió las manos y me las echó para detrás y me bajó los pantalones. Él pesaba muchísimo. Después de que me hizo eso empecé a sangrar. Yo le decía déjame en paz. Él no estaba borracho y cuando me llevó de vuelta me dejó en la plaza de Fátima".
En otro momento comentó que "mi ex cuñada me dijo que debía denunciar lo que me había pasado. Yo no había mantenido relaciones sexuales antes. Me metió en el coche a la fuerza". La ex cuñada de la víctima ratificó la declaración de la joven, así como un agente de la Guardia Civil que declaró que "el señor se personó en las dependencias del puesto cuando la víctima ya estaba denunciando el hecho. Una vez detenido colaboró facilitándonos la inspección del vehículo y el lugar donde había tirado el papel ensangrentado después de limpiar el tapizado del coche".
Un testigo de la defensa comentó que había visto el día 30 de octubre al acusado bebiendo vino con dos de sus familiares y que estaba "un poco piripi". Los peritos comentaron que en las bragas se encontró ADN del acusado. Las psicólogas resaltaron el retraso de la víctima y que era autónoma porque había estado escolarizada y había aprendido a valerse por sí misma.
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