TACHI IZQUIERDO, Tenerife
La actual situación de crisis financiera está sometiendo a las familias a la toma de decisiones trascendentales para sus vidas, ya que quien más y quien menos está hipotecado hasta las cejas, y es que el dinero no siempre alcanza para cubrir los sueños que se hicieron realidad cuando los tiempos eran mejores.
José es uno más de esos ciudadanos que debe afrontar a principio de mes el recibo de la casa de sus sueños, ubicada en la urbanización Bristol, de Vuelta de los Pájaros, pero sus ingresos económicos no se pueden estirar más "y ya llevo tres meses en bancarrota y con el agua al cuello".
No se hablaría de él si no fuera por su original anuncio en este periódico el pasado fin de semana, que más que una propuesta de venta era una clara declaración de intenciones por la situación que atraviesa: "Regalo adosado con su hipoteca, en Vuelta de los Pájaros".
A pesar de que hace ya más de un año que puso su propiedad en venta, su operación no ha surtido efectos porque los posibles compradores se encuentran luego con la barrera de los bancos, que no están concediendo hipotecas.
Regalo por 37 millones
Por ello, José señala que tomó la decisión "de regalar la casa; claro que a cambio de la subrogación de la hipoteca". Indicó que a estas alturas "está en torno a los 37 millones de las antiguas pesetas, cuando a mí me costó 40 millones hace tan sólo tres años".
Su caso, como el de muchas personas, tiene su origen en una separación, "y es que ahora, para mí solo, un adosado ya se me hace muy grande".
A pesar de que ha intentado por activa y por pasiva venderlo, señala que está dispuesto a "subrogarlo por el importe que queda, y asumir la pérdida del dinero que he pagado hasta la fecha, unos 18.000 euros, porque ésta es una vivienda que ni siquiera he llegado a estrenar".
Este vecino de Santa Cruz confiesa que ya está "muy cansado de tanto esfuerzo para poder pagar mis deudas y, encima, estar con el agua al cuello y sin una solución a corto plazo".
Sin embargo, José asegura que él es "por naturaleza optimista", y afirma que el tiempo va pasando y no encuentra una solución. "Como sé que estoy en una situación que es realmente complicada, estoy convencido de que ya sólo me queda salir de lo peor".
Sin embargo, para lograr despejar algunos nubarrones que se han establecido en su vida, José cree que algunas de las personas que "han venido a ver mi casa se decidan al final quedarse con ella" porque remarca que después de adquirirla realizamos una reforma, "pero de inmediato surgió la separación y no la hemos habitado".
Pero claro, las circunstancias no sólo se complican para el vendedor en los tiempos que corren, sino para el posible comprador, "ya que han venido muchos diciendo que les gusta, pero luego no aparecen más", algo que, reconoce resignado, "es normal en un momento de crisis como el actual".
Experiencia amarga
Es más, describe que todo ha sido una experiencia muy amarga, "ya que es la primera casa que compro y la primera que intento vender", donde ha comprobado que uno de los principales inconvenientes ha sido que "quien intenta adquirir mi adosado se encuentra con las reticencias que a mí los bancos no me plantearon, ya que ahora comprueban hasta el más mínimo detalle antes de conceder una hipoteca".
Sin embargo, y a pesar del giro que le ha dado la vida, José no pierde la ilusión ni el humor, y encomienda su situación "a la esperanza que tengo en la Lotería de Navidad, porque, desde luego, no lo puedo hacer con el Banco Central Europeo", pues no confía en que bajen los tipos de interés, ya que, "mientras llega esa situación, yo sigo perdiendo poder adquisitivo al contar con una hipoteca, pues ya no puedo solicitar más créditos y así sigo asfixiado, pero esperanzado".
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