EFE, Moscú
Barcos de guerra rusos atracarán esta semana en Cuba por vez primera desde la caída de la Unión Soviética (1991), un paso más en el acercamiento del Kremlin a los regímenes latinoamericanos más denostados por Estados Unidos.
"Esta será la primera visita de barcos de guerra rusos a Cuba desde tiempos de la Unión Soviética. La visita se prolongará hasta el 23 de diciembre", anunció ayer Ígor Digalo, portavoz de la Armada rusa a la agencia rusa Interfax.
La flotilla rusa, que estará encabezada por el destructor cazasubmarinos "Almirante Chabanenko", llegará el próximo 19 de diciembre al puerto de La Habana, que se encuentra a unas 90 millas de Miami.
Además del "Almirante Chabanenko", que participó a finales de noviembre en el mar del Caribe en las primeras maniobras navales ruso-venezolanas, también visitarán Cuba dos buques de apoyo, el "Iván Bubnov" y el "SB-406".
"Los cubanos tendrán la oportunidad de visitar los buques rusos. La visita de la flotilla rusa a La Habana es un importante paso práctico en aras del fortalecimiento y desarrollo de los contactos entre las Armadas de ambos países", apuntó.
Entre otros actos, los marinos rusos se reunirán con sus homólogos de la Armada cubana y el alcalde de la capital de esa isla caribeña. Como si no hubiera pasado el tiempo, los marinos rusos depositarán flores en los monumentos a José Martí y a los soldados soviéticos-internacionalistas, y darán un paseo por La Habana.
La capital de la isla caribeña, sometida a un embargo estadounidense desde 1960, acogió desde el triunfo de la revolución en 1959 hasta la caída de la URSS una nutrida colonia soviética.
Recientemente, el primer ministro ruso, Vladimir Putin, había expresado su confianza en que las autoridades cubanas permitieran el atraque de los buques de guerra rusos, tras la firma de un acuerdo al respecto con Venezuela.
Precisamente, después de unos primeros contactos prometedores tras la llegada al Kremlin de Putin, que visitó la isla al principio de su mandato, las relaciones sufrieron un duro revés en 2001.
Ese año Moscú decidió cerrar la base de espionaje electrónico de Lourdes, último residuo de la masiva presencia soviética en Cuba durante la Guerra Fría.
No obstante, Moscú ha pedido en varias ocasiones durante los últimos meses el fin del embargo estadounidense a Cuba al considerarlo un "vestigio de la Guerra Fría".
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