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LA TEÓRICA DE HOY PALLO*

Las tertulias, los debates, la política y la vanidad (y III)

16/dic/08 07:22
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ANTES de finalizar mi particular "tratado" sobre la comunicación, traigo un par de olvidos de mis entregas anteriores. Uno fue que, al decir de la inexperiencia de algunos jóvenes, no hablé de un par de tertulias de aquí, Tenerife, de muy buen nivel. El segundo fue sobre otra de las diferencias entre los tertulianos apolíticos y los politizados, y es que, mientras los primeros suelen mantener siempre una postura, los segundos se desdicen tranquilamente según que su partido político esté en el poder o en la oposición.

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Yo siempre en la oposición. Por eso, mis queridos lectores, será breve la teórica de hoy porque toca hablar de mí, y eso cuanto menos mejor. Mejor, porque si ya de joven fui señalado con el dedo por haber elegido la carrera militar, en los años maduros se me ocurrió hacer otra también que ¡agüita!: periodismo. Acostumbrado a sufrir, pues, ya que si antes tuve que soportar lo de "oye, ¿tu papá es militar o trabaja?"; o esta otra: "los militares os levantáis muy temprano para no hacer nada", cuando hice la licenciatura de la Información, a los periodistas todavía se les conocía genéricamente por "la canalla". En fin, grandes dosis de insensatez, porque en este país una persona sensata, lo que se dice sensata, no haría ninguna de las dos, digamos, especialidades. Y dos son las cosas que tengo que decirles en esta última entrega.

La primera es que lo que más me fastidiaba al comienzo de mi aparición en los medios radio y televisión (la prensa escrita pasa más desapercibida ) era cuando alguien me apuntaba: "Tú lo que tienes que decir es?", o: "Tú lo que tenías que haber contestado es?". Ni que decir tiene mi paciencia, cercana a la del santo Job, para no contestar: "¿Y por qué no vas tú al medio y lo dices? si te atreves y sabes hacerlo?". Punto.

La segunda, que como un secreto a voces les descubro hoy, es que, aunque de varios sitios me "lanzaron los tejos" para moderar debates, ¡nunca, nunca, nunca! se llegó a buen término. La explicación, según expertos de esta sociedad, más que tinerfeña, santacrucera, es muy sencilla en esta democracia ufana de la libertad de expresión: "es que tú eres hijo de militar, eres militar de carrera, se te ve el rejo de derechas y, fundamentalmente, no perteneces a ningún partido político". Cosa que empecé a entender tiempo ha, porque si a eso les añado que este servidor de ustedes no es que sea licenciado en Ciencias de la Información, sino que lo es por la Universidad de La Laguna; eso, en esta isla ya es causa definitiva y definitoria para la negación total. En la total seguridad de la bienvenida con felpudo rojo si mi licenciatura viniera de la Península. No digamos ya la alfombra dorada extendida bajo mis pies si mi "persona física" en vez de haber nacido en la Rambla de Pulido hubiera procedido del continente hermano.

Tras este plañidero párrafo -superado desde el primer día-, muchos hermanos de los medios de aquesta ínsula me largarán que de qué me quejo si escribo en la prensa, hablo en la radio y mi careto aparece en la televisión. A los que inmediatamente he de contestarles que eso no me lo ha regalado nadie y que me lo he currado para: a) tener el placer del derecho al pataleo; y b) en evitación del tedio. Pero no es este el caso, porque "lo mío" podría ser ampliable, extensivo, asimilable y extrapolable a un montón de profesionales que no han tenido la suerte de este servidor de ustedes. Y digo tedio porque digamos que los marginados son sumisos, o se callan, o pasan, o no se atreven o lo dicen muy bajito. Y aquí estoy yo -sin querer ser portavoz de nadie, porque no se me ocurriría, ni me corresponde, por supuesto- para decirlo públicamente: ¿pasa algo?

Pues sí, que soy feliz escribiendo mis artículos irónicos y mordaces, nunca hirientes? creo. Que detrás de esto no hay nada más que el trabajo imperioso y quizá obsesivo para seguir dando mis teóricas no sólo a los soldados que me pudieran leer, sino también a los jóvenes paisanos/as. Lo que hace que me sienta como estar cumpliendo una misión y con la satisfacción del deber cumplido... creo.

Aunque me acuerdo de la frase de un buen amigo que me dijo hace unos días. "Mi coronel: es usted un bohemio? pero de los malos".

* B. M. (bohemio de los malos)

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