Los noveleros se van al TEA
Recorre estos días por el TEA una especie bastante común por esta tierra, que no es otra que la figura del novelero. Les pongo en antecedentes.
Sábado 6 de diciembre, seis de la tarde. Tras llevar varias horas estudiando en la biblioteca del citado lugar, noto cómo mi capacidad de concentración va diluyéndose con el paso de los minutos. No era para menos ya que allí iban cayendo como gotas de agua multitud de noveleros. La ecuación era bastante sencilla: día de fiesta, todas las tiendas de la capital cerradas y un lugar recién inaugurado que estaba en boca de todos; eran razones suficientes para que fueran cayendo como moscas.
Pero cuál fue mi desagradable sorpresa cuando, en apenas un abrir y cerrar de ojos, aquello se convirtió en un auténtico mercadillo (con todos mis respetos hacia los mercadillos). Que si el niño pequeño corriendo por la biblioteca, gritando "¡abuelo!", mientras el padre le ríe las gracias; que si el grupo de amigos jubilados que va a visitar la biblioteca, con las manos a la espalda y destacando a grito pelado lo bien que está hecho aquello; que si el matrimonio con los dos niños y la suegra (que ha sacado sus mejores aperos para ir al TEA) merendando en la cafetería. La cafetería, que acaba con trozos de chocolate por el suelo de la "napolitana" del niño, que ha merendado con ella. Y en medio de toda esta marabunta, los únicos damnificados, nosotros, los estudiantes. Personas que han encontrado un lugar cómodo y hasta ahora tranquilo, en donde poder prepararse para el día de mañana tener un puesto de trabajo. Y digo hasta ahora tranquilo, porque, aparte de lo anteriormente expuesto, la cafetería del TEA se va a convertir en horas nocturnas en una improvisada sala de fiestas. Eso sí, han tenido la gentileza de separar semejante guateque de la biblioteca por medio de un biombo. Qué cuidadosos.
No hace mucho oía en un programa de radio al consejero del Cabildo, Dámaso Arteaga, justificando este tipo de eventos nocturnos, como los llaman ellos, como si decir fiesta estuviera prohibido. Decía el consejero que este tipo de actos ya se hacían en otros lugares del mundo, como era el caso de la Ópera de Sydney, en Australia. Y yo me pregunto: ¿a mí qué carajo me importa lo que hagan en Sydney?
Javier Hernández Castelló
(Santa Cruz de Tenerife)
Baja el IPC: ¡no me lo creo!
No soy convicto pesimista, ni tampoco un escéptico compulsivo. Pero, sinceramente, no me creo lo que nos dice el Gobierno, por medio del Instituto Nacional de Estadística. ¿Pues no nos dicen que en el mes de noviembre han bajado los precios? Eso no se lo cree nadie, a no ser los funcionarios del INE y los encargados de "cocinar" los datos. O quizás sea que yo me muevo por terrenos de "micro" economía y los de estadística sólo van por la "macro". Yo estoy con los pies en el suelo y ando por las calles de una ciudad grande del Reino de España. Yo le hago más caso a Luisa, mi mujer, que me dice todos los días lo que han subido los tomates, las manzanas, o las almejas y nunca me ha dicho que haya bajado algún producto. A ella la creo y no a lo que dicen las televisiones del "Régimen" cuando afirman que en noviembre ha bajado la cesta de la compra el 0'4%, lo que hace que la tasa interanual quede en el 2'4%, , la tasa más baja desde agosto de 2007. Total, Jauja, o la Arcadia feliz. Dicen que lo que más ha bajado es el transporte, por la bajada de la gasolina. ?¡Y un jamón! A mí no me ha bajado nada. ¿Cómo que han bajado los transportes? ¿Qué transportes?
Resulta que el pasado verano íbamos camino del cinco por ciento -en julio llegamos incluso al 5'3%- y ahora, cuando llega la hora de fijar las pensiones, por ejemplo, y fijar un aumento del 4 ó 5%, se las ingenian para que "todo" baje, que la "cocina" funcione y nos quedamos en un ejemplar 2'4%, que evita una subida buena a los pensionistas y también diluye la paguita extraordinaria de la compensación a los jubilados por la diferencia del IPC del año 2008. Con estas bajadas no se pagará casi nada. Yo esto de las bajadas no me lo creo. No me sirve de nada, pero? ¡no me lo creo!
Eleuterio Alegría Mellado
Canarias despierta
He podido leer podido leer el pasado día 13 un artículo en este periódico escrito por nuestro estimado compatriota don Antonio Cubillo. Se trata, sin duda alguna, de un gran escrito, el cual espero haga reflexionar a mucha gente sobre nuestra situación como colonia de España. En "La batalla cultural del colonialismo", que así se llama el citado artículo, se nos dice muy acertadamente que "la máxima aspiración de nuestro pueblo es la libertad, la soberanía y convertir a este archipiélago en un país independiente, en una palabra, en la República Federal Canaria".
La metrópoli española ha difundido desde que nos conquistara y colonizara muchos tópicos para intentar asegurarse nuestra posesión, pero felizmente nuestro noble pueblo canario ha comenzado a despertar de nuevo saliendo de su letargo, pudiendo observar esto, por ejemplo, en la defensa de nuestra soberanía e independencia que hace este diario (el de más lectores de todo el Archipiélago) o en el fuerte movimiento independentista de nuestras universidades, pues los que reclamamos la descolonización no somos pocos, precisamente.
Sin duda, ahora mismo es la independencia la esperanza del pueblo canario.
Marcos García de la Rosa
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