... El proyecto de Ley de Medidas Urgentes, también denominada por algunos como Ley Berriel -en honor del consejero de Política Territorial del Gobierno de Canarias-, viene a certificar el fracaso de la mo-ratoria turística. Pero quizás tie-ne mayor repercusión para los hombres y mujeres del campo que, una vez entre en vigor, y si no sufre variación sobre el texto inicial, podrán construir cuartos de aperos de hasta 50 metros cuadrados... ¿Recuerdan que José Luis Rodríguez Zapatero, presidente de España, propuso pisos de 30 metros cuadrados para los jóvenes?
... Entre las mayores "virtudes" de la normativa figura que los alcaldes volverán a recuperar el protagonismo de antaño, pues el proyecto de ley suprime los controles supramunicipales y convierte a los regidores de cada localidad en los máximos responsables de la concesión de licencias urbanísticas. Como los propietarios de terrenos en medianías se quejaban de la cantidad de trámites que debían sortear para conseguir la autorización, la propuesta de ley para la gestión del territorio ha encontrado que la mejor fórmula es erradicar ese mecanismo de control, porque incrementa la lentitud de la tramitación.
... Ante este planteamiento caben dos reflexiones. La ley viene a ratificar que, frente a los mal pensados, los alcaldes y sus equipos de gobierno velan por el cumplimiento de la normativa y la defensa del interés general, justo lo contrario de aquellos que aseguran que algunos regidores municipales campan a sus anchas con más comodidad cuanto más tiempo llevan al frente del cargo. Para disparates, hasta alguno se atreve a decir que algún político autoriza de forma verbal la construcción ilegal de una vivienda a cambio del voto de los familiares y amigos del promotor... Y es que hay muy malas lenguas.
... Más curioso resulta cómo se quita y se pone un determinado mecanismo de control. Así, el alcalde de La Orotava, Isaac Valencia, ya reclamó en el congreso insular de CC que era necesario desbloquear la situación del suelo agrícola para que los vecinos puedan volver a trabajar la tierra. No se trata, ni mucho menos, de hacer chalets. Lo único que se pretende es que la administración no ahogue con su burocracia a las plataneras del Valle de La Orotava, entre otros rincones. Pero siempre están aquellos que piensan mal y hasta se atreven a asegurar que se liberan los mecanismos de control para facilitar la especulación del suelo rústico. Nada más lejos de la realidad.
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