MAÑANA, LUNES, día 15, en el teatro Guimerá, un amplio número de personas representantes del movimiento vecinal de Santa Cruz van a recibir el aplauso de toda la ciudadanía por haber dedicado muchas horas de su vida, trabajando desinteresadamente en la construcción y mejora de la ciudad que les vio nacer o que les acogió amablemente.
Un gran grupo de personas luchadoras que entendieron que la forma de mejorar su calidad de vida y la de la vecindad era implicarse y entregarse en la defensa de un conjunto de necesidades imprescindibles para mejorar el bienestar de su terruño. Sin ser conscientes, o tal vez sí, y con un afán comprometido y solidario, iniciaron un noble camino de entrega por su barrio y sus gentes.
Ello nos obliga a mostrarles el más profundo agradecimiento por haber contribuido de esta manera tan desinteresada al crecimiento de Santa Cruz, en una etapa de la historia de la ciudad donde las condiciones de vida eran precarias y las posibilidades de desarrollo lentas y difíciles, debido a las condiciones físicas de la mayoría de los barrios que creaban constantemente situaciones objetivas de conflicto social y eran una fuente permanente de reivindicaciones de todo tipo.
Por tanto, el movimiento vecinal del inicio de la democracia constituyó un medio legal de intervención en la vida cotidiana y una forma de integrarse en capas importantes de la ciudadanía.
El movimiento vecinal, en Santa Cruz, asumió en aquellos difíciles tiempos valores de democracia, de libertad, de igualdad y de derechos cívicos que permitieron el renacimiento de una ciudadanía sometida y silenciosa. Era la hora de la reivindicación y de la puesta en escena de una necesidad imperiosa de abrirse a un espacio socializador, nuevo, que ellos mismos desconocían. Y lograron entrar en él, adentrarse en espacios desconocidos, aprendiendo a actuar a golpe de exigencia, de conflicto, de valor.
Mientras que en otros lugares las asociaciones de vecinos eran vistas con recelo, en Santa Cruz apareció un movimiento vecinal muy realista, muy pegado al territorio y a los problemas de la gente de los barrios, generando una gran ola vecinal que transformó corresponsablemente la ciudad y sus rincones, y que resolvió multitud de problemas al lado de la institución por excelencia, el ayuntamiento.
Fueron un conjunto de personas, hombres y mujeres, valientes y entregadas, que con sus limitaciones, luces y sombras supieron dar entidad y carácter social a sus actuaciones, gestionaron intereses colectivos y contribuyeron al desarrollo integral de Santa Cruz.
Tal vez, en aquel momento, no se dieran cuenta de lo que su contribución iba a suponer y supuso para cada uno de los barrios de la ciudad.
Fueron muchas horas, muchos días, muchas noches de asambleas, de discusión, de crítica, de reivindicación, que desembocaron unas veces en tristezas y otras muchas en grandes alegrías.
Hoy, ese conjunto de personas pueden sentirse orgullosas de haber trabajado tan noble y desinteresadamente por su barrio, por su ciudad y por Santa Cruz, en definitiva. Han sido un ejemplo de entrega, de dedicación, de diálogo y de amor por lo propio, por el terruño bien entendido, por la gente con la que han compartido la cotidianeidad del día a día.
Han sido capaces de superar diferencias y han demostrado, a través de su trayectoria, que el conjunto de asociaciones de vecinos de Santa Cruz han posibilitado, con todas sus contradicciones y diferencias, representar una de las formas más persistentes de participación social implantada en los barrios de Santa Cruz, donde la gente mira desde otra atalaya y donde hacían falta mecanismos para multiplicar la "voz" colectiva, "voz" que aún hoy se necesita para cohesionar diferentes miradas y adoptar acuerdos conjuntos.
Ahora, después de tres décadas de entrega a sus semejantes, tenemos la obligación de contribuir a su reconocimiento por su entrega desinteresada, su dedicación e implicación en las políticas públicas y queremos pedirles, desde estas líneas, que sigan manteniendo las redes de intercambio de ideas y propuestas, el contacto y el diálogo permanente, pero especialmente con el vecindario de nuestros barrios, con el que siempre han interconectado, y de manera muy especial con la juventud para transmitir el ánimo de hacerse eco del compromiso social de sus predecesores.
Mantener el papel del movimiento social como factor de impulso y cohesión ciudadana debe seguir siendo un reto y un instrumento para cooperar a que el movimiento y la práctica de la ciudadanía sean fuertes.
La fuerza de la ciudadanía debemos verla como una oportunidad para generar espacios de reflexión, espacios para el debate y la propuesta. Sin tener miedo a la crítica.
Espacios de encuentro compartido, donde la aproximación y la entrega por Santa Cruz sean unánimes, a través del consenso y la implicación libre.
Hoy, tras este recorrido y con la experiencia adquirida, estamos en condiciones de reconocer que cuanto más fuertes sean los colectivos ciudadanos, más acreditados estamos los gobernantes, y cuanto más implicada en la elaboración de las políticas públicas esté la ciudadanía, más legitimidad tendremos quienes tenemos la responsabilidad de gestionar los recursos públicos.
Por ello, apostamos por fomentar la participación ciudadana, individual y colectiva, por considerar que es imprescindible involucrar a la ciudadanía en la toma de decisiones políticas, no sólo a través de sus representantes, sino también de forma individual, activa y directa, pero especialmente por entender la importancia de la participación en la articulación territorial y cohesión social de un lugar y en el fomento de su propia identidad.
La fuerza de la democracia está en la ciudadanía, por ello reiteramos nuestro reconocimiento y nuestra más profunda consideración a quienes durante tanto tiempo han sido, y siguen siendo, honestos con su sencillo compromiso y cómplices de la creación de la autoestima colectiva de Santa Cruz, cada cual desde su particular mirada, pero sin duda desde su compromiso sincero.
Enhorabuena por el buen hacer y gracias por ayudar a preservar la identidad y el latir de cada uno de los rincones de Santa Cruz en el corazón de sus gentes.
* Concejala de Participación Ciudadana del Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife
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