La crisis económica global ha vaciado los bolsillos de los consumidores canarios, lo que está afectando negativamente a las ventas del comercio. Con la intención de aportar más elementos de reflexión sobre este asunto, EL DÍA ha organizado esta semana un debate bajo el título "Perspectivas de consumo navideño".
Los invitados son el director de los servicios jurídicos de la Confederación Regional de Comercio de Canarias (Coreco), Carlos Ravelo Perdomo; el secretario general de la Asociación de Supermercados de Canarias (Asuican), Alonso Fernández Hernández; el director comercial de Wehbe, Hussein Wehbe Ahmed, y el secretario general de la Unión de Consumidores de España (UCE) en Santa Cruz de Tenerife, Raúl Alonso Fernández.
De entrada, Carlos Ravelo aseguró que, aparte de los factores económicos, hay otros "sociológicos" que están provocando el descenso de las ventas desde octubre de 2007, "que progresivamente ha ido aumentando, con datos similares en las dos provincias canarias". Apuntó que las últimas encuestas de la patronal del sector a pie de calle "arrojan un descenso de en torno al 35%, porcentaje que es más alto en lugares como Icod de Los Vinos y la Isla Baja, y menor en las zonas turísticas".
El representante de Coreco aseguró que "mucha gente va a pasear por las zonas y centros comerciales del Archipiélago, pero hasta el momento no se ven muchas bolsas con compras. Nuestra esperanza es que la actividad se reactive conforme se acerquen la Navidad y los Reyes, aunque todos los factores indican que en estas fechas se producirá un retraimiento importante". Según Ravelo, esta caída del consumo, junto a "factores como los problemas de financiación que están teniendo las pequeñas y medianas empresas (pymes), indudablemente provocará cierres y pérdida de empleos si no se toman medidas rápido".
En su opinión, la situación actual en el comercio tradicional es, pese a la "esperanza" navideña, "desastrosa". Puso como ejemplo gráfico de la parálisis de la demanda que en las principales zonas comerciales de las Islas "hay muchos locales cerrados, sin poder ser alquilados", y recordó que Canarias está a la cabeza de "muchos indicadores negativos, como el paro, los impagos o el acceso por parte de los trabajadores al Fondo de Garantía Salarial por quiebra de empresas".
Aportando una perspectiva eminentemente práctica, Hussein Wehbe afirmó que la empresa a la que representa "empezó hace un año y medio a notar la bajada en el consumo". No obstante, apuntó que Wehbe trabaja con un sistema de financiación propio, la tarjeta Wehbe, "que ayuda un poco a mantener las ventas".
"Pasamos una primavera bastante complicada, pero luego logramos remontarla con las rebajas. Lo que sí notamos es que nuestro cliente cada vez compra más durante rebajas, un 60%, frente al 40% en plena temporada", con lo que se invierte la tendencia que hasta ahora caracterizaba a la empresa tinerfeña.
Panorama preocupante
"Estamos trabajando sobre la marcha, analizamos cómo viene el mercado y qué es lo que la gente demanda más. El inicio de la campaña de Navidad no ha sido bueno, aunque en el pasado puente de la Inmaculada hemos incrementado un poco las ventas en La Laguna, lo mismo que en nuestro centro de La Salle, aunque no tanto en la calle del Castillo".
Agregó que Wehbe "sigue haciendo muchas promociones, pero el panorama lo vemos con preocupación", admitió el director comercial de los almacenes, quien indicó, como dato revelador, que "el precio medio de compra ha bajado: antes estaba en 60 euros y ahora ha caído a entre 35 y 40".
Para Raúl Alonso, todas estas circunstancias "responden a la normalidad, pues aún estamos en la toma de decisiones políticas, y éstas no son ni mucho menos inmediatas. Éste es el proceso de mayor incertidumbre de los ciudadanos, el momento álgido de la crisis, cuando ya empieza a haber un problema de paro importante y de pérdida de recursos de las familias: es muy fácil encontrar en nuestro entorno más próximo a alguien que ya está en desempleo".
Subrayó que esta situación "provoca una modificación de los hábitos de consumo en una época que es la que hace que el comercio tenga expectativas de futuro, las ventas navideñas". Agregó que, pese a que las zonas de compras puedan estar llenas, "eso no es reflejo de nada, no es una estadística. La gente no va a dejar de salir a los comercios, lo que pasa es que su volumen final de gasto va a ser infinitamente menor, se va a ajustar a las circunstancias. En alimentación se buscarán productos de gamas sustitutivas, más bajas, y se limitarán los regalos, el ocio y las comidas de empresa y amigos."
El final de la crisis, que a su entender se dará cuando ésta haya afectado también a sectores que aún no se encuentran entre los más dañados, "va a dejar, sin duda, comercios cerrados y mucho más desempleo". A partir de ahí "se dará una vuelta a una dinámica comercial, suponiendo, eso sí, que las medidas que se están tomando sean efectivas, que los tipos de interés se mantengan en los actuales niveles y que haya crédito fácil después de las inyecciones públicas".
Cambio de criterio
El secretario general de Asuican, por su parte, comenzó haciendo una radiografía del subsector de la alimentación. "No es ajeno a la crisis, pese a ser de primera necesidad", aclaró. "Si el consumidor tiene menor disponibilidad de renta, adecuará ésta mediante sustituciones de productos. Hemos visto una disminución en el coste del ticket medio, pero se mantiene el mismo número de artículos en la cesta de la compra. Lo que ha habido es un cambio importantísimo en el criterio del consumidor, que se desvía hacia la opción de las marcas de la distribución y otros productos más económicos", resaltó Fernández, en consonancia con lo expuesto por el delegado de la UCE.
Es una tendencia que se viene dando desde hace unos meses y que se prolonga en Navidad. "Se sustituyen también los turrones y, por ejemplo, se está dejando de comprar la pata completa de jamón serrano; ahora, cada vez es más frecuente adquirir la cantidad exacta en lonchas que se necesita para un momento concreto. Además, la venta de marisco desciende claramente en calibre, se busca el más pequeño. En las carnes pasa lo mismo, se demanda el género ya elaborado, que exige menos uso de otros productos y, por tanto, menos compras", detalló Fernández, que también reconoció una disminución en el número de cestas y lotes que encargan las empresas.
No obstante, apuntó que la disminución en la renta familiar se traduce en una reducción de las comidas que se hacen fuera de casa, "y con este cambio de consumo el establecimiento de alimentación recupera cierta parte de la venta que se da por perdida".
En porcentaje, la disminución del negocio en la rama de alimentación "afortunadamente no llega a los porcentajes tan abrumadores del comercio. Podríamos estar en diferencias de ventas de en torno al 5 ó 6% respecto a hace un año, aunque varían mucho según el producto porque hay más selección, se miran mucho más las ofertas", explicó el representante de Asuican.
En el capítulo de propuestas para atenuar los efectos de la crisis económica en el consumo y reflotar el comercio, el director de los servicios jurídicos de Coreco comentó que las medidas "se tendrían que haber tomado desde hace mucho tiempo, pero no ha sido así porque el Gobierno canario no ha calibrado la importancia que tiene la actividad comercial en el PIB y el empleo autonómicos. Históricamente ha sido el sector menos dotado económicamente, lo que ha impedido realizar políticas importantes para la reconversión que necesitaba tras la entrada incontrolada de formatos como las grandes superficies y cadenas".
Desde su punto de vista, la dotación presupuestaria que reclama la patronal "tiene que servir para equipar las principales zonas comerciales con aparcamientos, mejorar los accesos e introducir nuevos servicios". Criticó que "la única iniciativa de la Dirección General de Comercio en estos momentos de crisis haya sido poner un trapo rojo en las puertas de los comercios". Ravelo lamentó, asimismo, la "pérdida de diálogo con todos los agentes económicos y sociales, que son los verdaderos protagonistas".
"Las patronales que represento -además de a Coreco, a la Federación de Comercio de Tenerife-, que engloban a 168 asociaciones empresariales en el Archipiélago, no han recibido ni un euro durante dos años a los proyectos que han presentado. No es casualidad, y no creemos que esa sea la política comercial que se debe hacer en las Islas", manifestó.
El representante de Wehbe puso el acento en que "se deben impulsar más las zonas comerciales abiertas y apoyar más a las pymes del sector, sobre todo en lo que se refiere a su modernización, para que puedan ofrecer un mejor servicio y ello redunde en una mejora de la confianza". Resumió que la crisis, "aunque sea global, nos ha afectado mucho".
El secretario general en Tenerife de la Unión de Consumidores de España afirmó que el comercio canario "requiere a alguien que aporte ideas y liderazgo para sacar adelante una legislación decente con un compromiso de cumplirla, porque de nada sirve una legislación maravillosa si desde que nace ya se ha pensado cómo burlarla", dijo en referencia a una política urbanística que calificó de "presumiblemente corrupta, que ha permitido tropelías en la apertura de centros comerciales y grandes superficies".
Falta de planificación
Añadió que "la política comercial no es sólo financiar ordenadores, sino que parte del urbanismo comercial, que es la definición de los espacios que se dedicarán a esa actividad". Reclamó a los políticos que su actuación "sea ejemplar y ejemplarizante. Me parece escandaloso que el presidente del Gobierno inaugure determinados centros comerciales, presumo que por un mal asesoramiento".
Alonso señaló que hay que entender que "las crisis son cíclicas, vengan más o menos fuertes", pero aseguró ser "bastante pesimista" respecto a la resolución de la actual "porque no veo un cambio de voluntad de, para empezar, cumplir la legislación".
Fernández, en respuesta al análisis de Ravelo y Alonso, opinó que hacer un diagnóstico sólo en clave regional "es bastante superficial. La situación de crisis no es exclusiva de Canarias, aunque pueda estar agravada por las condiciones estructurales de las Islas, y tampoco es de España o de Europa, sino que es global y está multiplicada por un montón de efectos". Sentenció que "es hasta generoso creer que las administraciones locales o incluso nacionales son capaces de hacer algo".
En cuanto a las subastas de compra de activos de bancos y cajas de ahorros que ha promovido el Gobierno central para inyectar liquidez al sistema financiero, resaltó que a la primera de ellos "sólo fueron tres entidades, lo que hace pensar que su situación tampoco es tan mala como nos hacen ver", por lo que, a pesar de su escepticismo ante la actuación de la Administración contra la crisis, demandó que el Estado "fuerce que ese dinero repercuta en los créditos a las pymes, que indudablemente representan la mayor parte del tejido empresarial, no sólo en Canarias, sino en toda España".
Insistió en que "nadie va a solucionar nuestro problema -en alusión al comercio-, porque quien realmente saca el negocio adelante es el empresario, el que está todo el día en su negocio".
Tras un último ciclo de bonanza "que ha sido muy superior a los anteriores", ahora va a haber, pronosticó el representante de los supermercados canarios, "una criba importante en la actividad comercial, que algunas empresas superarán, las que terminarán viéndose reforzadas".
Texto: Miguel Ángel Ruiz y Josué García Fotos: Manuel Expósito
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