NOS DEJAN estupefactos las burlas que sufrieron ayer tanto EL DÍA como su editor, José Rodríguez, a cargo de cuatro machangos que cada mañana se ponen delante de un micrófono de radio para decir idioteces. A uno de ellos lo despidieron hace tiempo de un periódico canarión, pues ya no le hacía falta a su amo para meterle miedo a nadie. Lo tenían contratado en plan buldog o doberman; es decir, como perro de ataque presto. Al otro gracioso, que incluso se permitió la desvergüenza de utilizar un diminutivo familiar para referirse a José Rodríguez, también lo despidieron de su periódico -un caballo de Troya de la prensa canariona infiltrado en Tenerife-, pero no porque ya fuese inútil para amedrentar, sino por vago. Se trata, en cualquier caso, de individuos poco recomendables a los que no conocemos personalmente, de igual forma que ellos no nos conocen a nosotros. En esta Casa jamás han estado porque jamás se les ha llamado y nunca se les llamará, simplemente porque los despreciamos como profesionales. Sólo saben hacer un periodismo chabacano para desacreditar a EL DÍA. Pagados, como siempre lo han estado, por el fondo de reptiles que utilizan ciertos canariones para sufragar los ataques contra Tenerife, no pueden soportar que nuestro periódico sea el de más difusión en todo el Archipiélago.
Dejemos a un lado a los perros y perritos de la ira para ocuparnos de un asunto más serio. No nos queda más remedio que volver sobre la alcaldesa de Granadilla y su pretensión de multar a Unelco-Endesa con 110 millones de euros. Más de 18.000 millones de pesetas; qué broma. ¿Qué pretende esta mujer? ¿Hundir definitivamente el proyecto del futuro puerto de Granadilla, tan necesario para Tenerife? ¿Actúa así para contentar a docena y media de ecologistas de chola y pancarta, que salen a la calle algún que otro sábado porque no tienen nada que hacer? Cierto que esos falsos ecologistas están alborozados con tal iniciativa. No es para menos.
Al puerto de Granadilla le va a ocurrir lo mismo que a la segunda pista del aeropuerto del Sur: no se hace porque el PSOE no quiere que se haga. Los socialistas no hubieran paralizado una obra similar en Las Palmas. Sin embargo, en Tenerife actúan con total impunidad, conocedores de que ningún político tinerfeño arremeterá contra ellos. Y eso teniendo en cuenta que los desmontes para construir esta segunda pista serían de gran utilidad para las obras del puerto de Garachico.
Y de una broma a otra. Tal y como se están desarrollando los acontecimientos, no nos cabe ninguna duda de que las murgas acabarán en el Parlamento de Canarias. Cuentan que Cristina Tavío ya ha pedido el calendario de los próximo carnavales para conocer exactamente el día en que se celebrará la final del concurso de estas agrupaciones. Hasta ahora pensábamos que se trataba de una inocentada madrugadora, pues consideramos que el Parlamento es una institución respetable. Consideración que no podemos hacer extensiva a sus miembros por diversos motivos; entre ellos, el que su vicepresidenta primera lo quiera convertir en un coso carnavalero. Por lo demás, el hecho de que la señora Tavío se salga con la suya, como es muy probable que ocurra, demostrará una vez más la altura intelectual, y hasta de moralidad política, de nuestras "señorías" regionales.
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