EFE, Bruselas
Los líderes de la UE acordaron ayer que Irlanda organice un nuevo referendo sobre el Tratado de Lisboa antes de noviembre próximo, tras su rechazo en una consulta hace seis meses, con el objetivo de que el texto pueda entrar en vigor antes de 2010. De esta forma, los Veintisiete respaldaron la propuesta de la Presidencia francesa de turno de la UE para resolver el problema generado por el "no" irlandés al texto en junio pasado.
Los líderes aceptaron, a cambio, la petición irlandesa de que todos los Estados miembros sigan teniendo un representante en la Comisión Europea y se comprometieron a ofrecer a ese país garantías jurídicas adicionales de que podrá mantener su tradicional política de neutralidad y de que la UE no interferirá en temas nacionales sobre política fiscal, familia y otras cuestiones sociales y éticas.
Según el texto del acuerdo, "siempre que entre en vigor el Tratado de Lisboa", el Consejo Europeo adoptará una decisión para que "la Comisión mantenga un nacional de cada Estado miembro".
El Tratado de Lisboa preveía que, para mejorar la eficacia del Ejecutivo comunitario, a partir de 2014 éste reduciría sus miembros hasta un número igual a dos tercios de los Estados miembros (con 27 socios habría 18 comisarios), en base a un principio de rotación entre los países. Aunque algunos gobiernos eran reticentes a ir ampliando la Comisión según se incorporen nuevos países a la Unión, aceptaron satisfacer los deseos de Irlanda al considerar prioritaria la ratificación del texto.
En esa línea, reafirmaron que la entrada en vigor del tratado es necesaria "para contribuir a que la Unión ampliada funcione de manera más eficiente y democrática y para incluirla más eficazmente en los asuntos internacionales".
España se aseguró 54 eurodiputados durante el próximo mandato del Parlamento europeo, aunque cuatro de ellos no accederán a su acta tras las elecciones de junio, sino que tendrán que esperar a la ratificación del Tratado.
La condición de Irlanda fue aceptada por España, según el secretario de Estado para la UE, Diego López Garrido, a cambio de que en el próximo mandato cuente con 54 representantes.
Según el Tratado de Niza, que es el que estará en vigor cuando se celebren las elecciones, a España le corresponden 50 eurodiputados en vez de los 54 que le reconoce el Tratado de Lisboa.
Pero el compromiso de los 27 es que no haya que esperar a 2014 -fecha de las siguientes elecciones- para que España tenga esos cuatro europarlamentarios más, sino que puedan incorporarse en el momento en que todos los países hayan ratificado el nuevo Tratado.
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