... No es cierto que el Gobierno de Canarias o su presidente se hayan quedado sin el apoyo de los grupos que los sostienen en el Parlamento regional: CC y PP. El hecho de que un informe del Ejecutivo defendiera votar a favor de la toma en consideración de una iniciativa de Ecologistas en Acción y que después nacionalistas y conservadores votaran en contra no tiene nada que ver con una desautorización. Ni a Rivero ni al Gobierno. La evidencia de esto es que los miembros del Ejecutivo que tienen un escaño en la Cámara regional votaron también en contra de la posición que ellos mismos habían adoptado en el Consejo de Gobierno. Lo que pone de manifiesto todo esto no son desavenencias internas o entre los socios, sino algo que o es o se parece a una chapuza política en toda regla motivada probablemente por el deseo de Paulino Rivero de contentar a los ecologistas con los que se había reunido meses antes y a quienes se había comprometido a apoyar. Cualquiera que lea detenidamente el citado informe gubernamental apreciará varios detalles que no pueden pasar desapercibidos.
... El documento es tumbativo. Es decir, desacredita la iniciativa de Ecologistas en Acción de forma contundente. A lo que añade que su tramitación sería inconveniente porque chocaría con el proyecto que para regular el territorio tiene el Gobierno: la denominada Ley de Medidas Urgentes. Después de esto, cualquiera pensaría que el informe concluiría en contra de la admisión a trámite. Pero no. Curiosamente, y a propuesta según dice del presidente, defiende la necesidad de que el Parlamento admita a trámite la iniciativa y la debata sin problemas de ningún tipo. Quizá porque es cierto que de alguna forma Rivero se sentía comprometido con el colectivo ecologista y con el lema que hizo suyo al inicio de la legislatura: "más talento y menos cemento". Lo que ha ocurrido al final es que ha sido peor el remedio que la enfermedad y que nacionalistas, conservadores, Rivero y el Ejecutivo en su conjunto han quedado mal retratados en una foto que era tan simple como admitir desde el principio que la iniciativa era inasumible para ellos. No es cierto, por tanto, que se trate de falta de apoyo a Rivero. De lo que se trata, hay que reiterarlo, es de una chapuza política. No tiene sentido comprometer una palabra que no se va a poder cumplir. No se puede criticar duramente el contenido de una ley para luego aconsejar votar a favor de su tramitación. Y, sobre todo, no se puede comprometer toda la acción de un Gobierno por ofrecer una cara amable a la opinión pública.
© Editorial Leoncio Rodríguez, S.A. |Aviso legal | Mapa del sitio | Publicación digital controlada por OJD