Hay que dar cobertura y transparencia legal a lo que es normal y habitual en la calle Adolfo Suárez (1978)
Mientras muchos años antes ya disfrutaba Europa y sus mujeres de un avance científico de enorme ayuda a la sociedad, la píldora anticonceptiva no pudo ser en España mientras los jerarcas del régimen franquista la consideraban pecaminosa, y por tanto su uso castigado por el Código Penal. Se usaba sí, permisivamente para quien interesara, siempre que su indicación se hiciera con la excusa de "regular el ciclo menstrual", y bajo ese paraguas se cobijaban en 1975 en España medio millón de mujeres que aprovechaban la píldora como mecanismo para no quedar embarazadas, mientras que de las que no tenían acceso a la píldora, la gran mayoría, muchas, de haberla conseguido, hubieran podido evitar un embarazo no deseado y hasta el terrible periplo de mendigar en Londres el durísimo trauma del aborto. De hecho la píldora anticonceptiva comenzó a circular por España en círculos reservados a partir de 1964.
Tuvo que llegar el 7 de octubre de 1978 para que una modificación del artículo 416 del Código Penal en las Cortes Generales de la Transición democrática despenalizara con la Ley 45/1978 el uso contraceptivo de la píldora anticonceptiva, todo un símbolo de apertura y liberación de la mujer. A la celebración ayer de treinta años de la Constitución Española hay que unir también la de este avance social de gran trascendencia. A dicha despenalización se opuso un colectivo muy numeroso, incluidos profesionales de la medicina y la salud, muy reticentes por la creencia en un desviado concepto de las políticas de defensa de la familia, influenciado sobre todo por el criterio opositor de la iglesia católica al uso de cualquier tipo de método anticonceptivo. Con su despenalización hace treinta años y la recomendación de médicos ginecólogos comprometidos y progresistas, el uso de la píldora ha permitido diferenciar los conceptos de sexualidad y embarazo en la pareja, decidir el número de hijos, y cuándo y en qué circunstancias de sus vidas.
Afortunadamente hoy su finalidad única no es evitar el embarazo, y así se utiliza como uso terapéutico para reducir los síntomas relacionados con la menstruación, como la menorragia o dismenorrea, o el alivio de todos los trastornos que afectan a la mujer en el denominado síndrome premenstrual. De 500.000 "privilegiadas" mujeres que la utilizaban en 1975, hoy, con la democracia, se benefician de la píldora anticonceptiva en España más de 1.700.000.
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