1.- Puede decirse que España no ha avanzado nada. La crisis económica, tantas veces negada por el presidente del Gobierno, nos ha caído de lleno; con toda su crudeza. El terrorismo de ETA, que algunos creían debilitado y otros finiquitado, ha vuelto a llevarse una vida por delante. El paro está en límites de hace 20 años. La recesión se anunciará en los próximos días oficialmente. La banca ha limitado sus créditos personales a 30.000 euros. Las financieras no financian nada. El comercio ha pensado, incluso, en adelantar las rebajas a fechas antes de Navidad, en el colmo del disparate, porque vender al costo inyecta liquidez pero dinamita los posibles beneficios. Todos los males han caído de golpe sobre este país, pero el Gobierno sigue ahí, haciendo alardes de firmeza. Los motivos pueden ser variados: el hastío de la población y su rechazo a los que están pero también a los que vengan, la poca consistencia de la oposición, la nula imaginación para hacer llegar el dinero al mercado (hay bancos que, debido a la no confidencialidad de las ayudas, las han rechazado), la escasa obra pública (consejerías del Gobierno de Canarias, por ejemplo, cerrarán el año sin gastar el presupuesto). Por cierto, varias consejerías del mencionado Gobierno de Canarias terminarán el año con un montón de dinero en sus cuentas, en bancos que nada tienen que ver con las islas y con su desarrollo, engordando sus cuentas de resultados en detrimento de las de las cajas canarias, verdaderos motores de nuestra economía.
2.- En medio de este panorama atroz, el Gobierno de Zapatero se mantiene, a trancas y barrancas. Para colmo de desgracias, ETA ha vuelto a matar, esta vez en el País Vasco, a un empresario de 71 años que no entró en el túnel de su extorsión habitual. La política antiterrorista de España ha sido un desastre. Quienes creen que se puede negociar con unos asesinos están equivocados. Se trata de gente sin piedad, que mata por placer y que debe ser perseguida por las esquinas, delatada por la población, denunciada por cada vecino si no queremos que una parte de España se convierta, de nuevo, en un campo de batalla. ETA no quiere más que sangre. Cualquier negociación con la banda sería ceder otra vez al terrible chantaje al que estos asesinos han sometido al país en los últimos cuarenta o cincuenta años, con cientos y cientos de muertos en el camino. Zapatero se mantiene en el Gobierno, pues, a base de primar a los grupos de izquierda y nacionalistas que tradicionalmente le apoyan, concediendo prebendas a sus comunidades. Lo suyo no es un pacto político, es un pacto económico con algunas autonomías que permiten que siga ahí antes de que entre una derecha con un líder muy limitado por su cortedad política y por su escaso tirón popular. He ahí el verdadero problema de España: la falta de una oposición capaz, que descabalgue a los que están para lograr un Gobierno mejor y dé respuestas a lo que está pasando.
3.- Por otra parte, todas las noticias han pasado a un segundo plano, al privar la crisis económica. Cada español se ha convertido en economista y hace su propio análisis, pero lo cierto es que la morosidad ha aumentado, que el carro económico se ha detenido, que los compromisos de pago no se cumplen, que las hipotecas no se solicitan, que la construcción se ha parado, que no se concursa obra pública y que el mercado financiero sufre tal parálisis que algún experto de prestigio ha sugerido ya cerrar las bolsas un par de semanas y reorganizarlo todo. Pero lo verdaderamente triste es la falta de respuesta. Ni siquiera los días previos a la Navidad han sido capaces de alimentar el consumo. La gente teme no llegar a fin de mes y aprieta los puños, preocupada. Sólo nos salva el turismo, que sigue llegando en buen número, merced también a convulsiones políticas fuertes en los mercados asiáticos (Tailandia e Indonesia, por ejemplo). Como ven, muy mal panorama en casi todos los sectores, menos en el que nos da de comer. Y también registrar, en este pequeño análisis superficial de lo que ocurre, un pesimismo psicológico que se apodera de la población de los países en crisis y que agrava todavía más la situación. Porque, incluso, sería posible hablar de una crisis real y de otra sobredimensionada por el mosqueo de la población. No lo duden.
achaves@radioranilla.com
© Editorial Leoncio Rodríguez, S.A. |Aviso legal | Mapa del sitio | Publicación digital controlada por OJD