EL PARALELISMO existente entre las treinta y cuatro jornadas que deben disputar los equipos de la liga LEB y una carrera de fondo, es del todo punto aceptable. Lograr terminar en la primera posición, después de más de ocho meses de competición es algo nada fácil y que obedece a una gran preparación y a saber manejar los tiempos de tu estado de forma y el de tus perseguidores.
No por salir mejor, y obtener ventaja, tienes el camino expedito a lo largo de todo el recorrido. Cierto es que cobras protagonismo y ganas respeto y crédito ante rivales y jueces que intervienen en la competición, pero no es menos verdad que la autoestima del que viene recuperando posiciones se refuerza cada vez más y te puede hacer pasar momentos de intranquilidad.
Lo ideal, dicen los expertos, es marcharte con un grupito, reducir aspirantes y acertar con el momento clave para dar el tirón.
Tras las once primeras jornadas de la LEB, los aspirantes parecían ser Alicante, Melilla y Tenerife. Fundamentalmente los primeros se habían ganado una imagen que han perdido, en tan solo una semana, tras sus dos derrotas seguidas. Los norteafricanos se hacen fuertes en su feudo, único equipo que no ha perdido en casa, y ya son colíderes. Y el Tenerife, que no le pierde la cara a los dos que van por delante, está presentando números de serio candidato.
Pero los enfrentamientos entre ellos tres han posibilitado que el número de rivales que están al acecho haya aumentado. Esa es la trascendencia que cobra el resultado de esta noche. Al margen de priorizar la concentración en las virtudes que presenta hoy el conjunto que visita el Santiago Martín, la importancia de ganar estriba en impedir que se acerquen perseguidores de una calidad incuestionable y con mayor capacidad de maniobra económica para el sprint final, y a los que pretendías descolgar con un mejor arranque. Estamos hablando de Breogán, de León o de Valladolid.
Tenerife tiene pendiente enfrentamientos frente a estos dos últimos conjuntos, y esos duelos directos cobran especial relevancia, pero ante equipos como el Cáceres es donde se gana o se pierde regularidad, y el premio, al final, siempre es para el más regular.
Especial atención a Wayne Simien, primer año en Europa, que está aportando unos números muy destacados, no sólo como referente de su equipo, sino también dentro de la propia competición. Sin olvidar el plus de motivación que tendrá Diego Guaita ante su ex equipo.
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