Economía y Laboral
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JORGE ROJAS HERNÁNDEZ

Más sobre la energía

5/dic/08 07:18
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DE UNA MANERA u otra todos hemos sido -y somos- colaboradores en el tratamiento que damos al tema de la energía. Como dice el conocido chiste, "no sé el precio de la gasolina porque yo siempre le pongo veinte euros al coche". Y es evidente que esa actitud no es la más recomendable ante la carestía del petróleo que todos los países han soportado hasta hace unas semanas. Las reglas del mercado en ese sentido son inmutables: la mayor demanda de un producto ocasiona su subida de precio, que sólo podrá ser contrarrestada aportando al mercado mayor cantidad del producto en cuestión. No ocurre lo mismo, sin embargo, con el petróleo, que está en las manos de unos pocos elegidos que, por si fuera poco, regulan el mercado para que su precio sea el que ellos desean. La crisis económica actual ha hecho descender el consumo y, en consecuencia, la producción de manera alarmante, provocando al mismo tiempo el abaratamiento del precio del petróleo hasta niveles impensables hace sólo un par de meses. Pero ¿quién nos asegura que el próximo año, tal y como nos dicen los gobiernos, cuando la actividad económica se recupere, no volverán a subir los combustibles? La actuación de la OPEP nos tiene acostumbrados a que sólo miren sus intereses, aunque yo creo que no son sólo los miembros de ese club privilegiado los culpables de la situación que hemos vivido. Siempre se ha dicho que a río revuelto ganancia de pescadores, y en este caso las multinacionales petrolíferas han sacado buena tajada de las circunstancias. Se habla de las grandes cantidades de crudo almacenadas en varios países esperando que su precio suba para que salgan al mercado, o de que los aumentos de los precios se repercuten de inmediato, pero no así cuando aquellos descienden... En fin, son conjeturas, cuestiones que la gente se plantea, sin que nunca nadie ofrezca una respuesta satisfactoria.

A estas alturas del artículo suelo darme cuenta de que se me ha ido el santo al cielo, pues no era ese el tema elegido sino las alternativas al petróleo que en la actualidad contemplan los diversos foros del "mundo mundial". Creo que todos sabemos que el petróleo se acabará un día, pues se trata de un producto fósil escondido en las entrañas de la Tierra. Las plataformas marinas que se utilizan hacen pensar que quizá en el fondo de los océanos habrán almacenadas millones de toneladas en grandes bolsas, mas llegar a ellas es totalmente imposible debido a la profundidad. Es por ello que la comunidad científica se ha empleado a fondo durante muchos años buscando alternativas, pudiendo afirmarse hoy día que los avances han sido espectaculares, tal y como pudo apreciarse en las conferencias que el Colegio de Ingenieros Industriales de Canarias, con el patrocinio de varios organismos, ofreció en el Casino de Tenerife en la última semana del mes de octubre. Fueron conferencias interesantísimas, seguidas con la mayor atención no sólo por profesionales sino por el público en general, a las que siguieron animados coloquios que aclararon muchas dudas y cuestiones que el ciudadano hoy día se plantea.

Se impartieron en total dieciséis conferencias de unos tres cuartos de hora de duración cada una, de modo que ya se imaginarán mis lectores la densidad del encuentro. Los conferenciantes, todos ellos increíblemente preparados en los temas que trataron -seguimos diciendo, y no es cierto, que en España no se investiga, aunque quizá sí lo sea que no lo suficiente-, abordaron los adelantos realizados en el tratamiento de la biomasa, las energías eólica, fotovoltáica y marina, así como las grandes expectativas que emanan del uso del hidrógeno. El problema radica en saber si todas estas energías alternativas se producirán en cantidad suficiente para sustituir al petróleo cuando este se acabe o su extracción no sea rentable. Dicen los entendidos que la utilización de los fósiles no debería ser superior al 33%, quedando otro 33% para las energías renovables y el resto para la nuclear, siendo esta última la que se considera prioritaria a pesar del rechazo de la población; mejor dicho, no de la población sino de los grupos ecologistas.

Hace unos años escribí un par de artículos que titulé "Energías para el futuro" y analizaba en ellos poco más o menos los temas tratados en el ciclo de conferencias mencionado. Recordaba en uno de ellos el deseo del ex presidente Felipe González de que el Gobierno central levante antes de diez años la moratoria que existe sobre la energía nuclear, y creo que, tras oír a Antonio González Jiménez y Luis Enrique Herranz -que trataron, respectivamente, en el ciclo en cuestión los temas "La energía nuclear: una visión desde la industria" y 'Seguridad nuclear: principios, análisis y evolución"-, el deseo del señor González tendría que hacerse realidad antes del tiempo por él señalado. En la actualidad, las investigaciones que se han realizado nos han proporcionado una energía nuclear limpia, segura y económica. No sólo eso: si antes se pensaba en grandes centrales para el abastecimiento de zonas más o menos extensas donde proliferaban las industrias, en la actualidad los científicos sudafricanos han llegado a diseñar pequeños reactores capaces de producir la energía necesaria para poblaciones de apenas doscientas o trescientas mil personas. Sin ir más lejos, pensemos en los submarinos y acorazados que navegan los mares movidos por energía nuclear, y eso sí que puede ser peligroso puesto que el hundimiento de un buque de ese tipo -ya ocurrió con uno ruso- es posible que ocasione una contaminación de los mares difícil, de impedir.

Como hice con anterioridad, insisto en que la nuclear es la energía del futuro. Seguir comprando energía en países vecinos que la producen empleando sofisticados reactores, seguir malempleando los recursos energéticos fósiles ocasionará grandes problemas en el futuro que convulsionarán las relaciones entre los países afortunados y los que no lo son. Afortunadamente no estaré aquí para verlo, pero no hace falta ser vidente para darse cuenta de que la recesión que en la actualidad vive el mundo no será nada si se la compara con la que viviría cuando las fuentes energéticas escaseen.

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