EL PASADO mes de noviembre, La Victoria de Acentejo dedicó prácticamente los treinta días que lo componen a fomentar la castaña, ejercicio que lleva celebrándose desde algunos años y que en estos últimos se ha elevado de una manera increíble, donde todo el pueblo se lo ha tomado muy en serio, y en especial el ayuntamiento.
En el centro de ocupaciones se han ofrecido talleres de cocina relacionados íntegramente con la castaña, donde vemos la diversidad de usos que podemos darle en la cocina, desde harina para pan hasta pasteles y pasta. Las charlas sobre la cestería tradicional de varas de castaño a cargo de Yaiza González fueron muy aplaudidas; asimismo, las visitas guiadas para escolares a La casa de la Castaña y a la finca de castaños Las Rosas. Fueron espléndidas las jornadas de promoción de platos de este fruto para guachinches. También tuvimos oportunidad de conocer otras experiencias de platos; en otra ocasión se dio un paseo por nuestra artesanía con una explicación magistral del uso del castaño en la obtención de madera, muy valorada para fabricar muebles, entarimados de suelo, o instrumentos musicales. El día 28 gozamos de una velada de jazz y castañas, concierto intimista a cargo de Anna Rodríguez y Three, y degustación de deliciosos peteretes a base de castañas y vino de La Victoria, para terminar el 29 con la "Castañada de San Andrés" y la elaboración de los tradicionales cacharros, carrera y posterior cena de convivencia vecinal con castañas, pescado salado y vino nuevo del país, con la asistencia de grupos folclóricos y parrandas.
Ha sido un mes laborioso y al mismo tiempo festivo. Ya nos comenta el señor alcalde, Manuel Jesús Correa Afonso, que: "cinco siglos después de que el adelantado Alonso Fernández de Lugo mandara plantar el primer castañero en Tenerife contemplamos un espectacular paisaje teñido de otoño, bajo cuyas hojas secas se esconde el fruto que tantas hambrunas calmó en el pasado: "la castaña".
La comarca de Acentejo, en general, y en particular el municipio de La Victoria, cuenta con una asombrosa diversidad de variedades, prácticamente única en Europa. Aunque hoy en día ha decaído su uso, puede decirse que la castaña forma parte de nuestra identidad gastronómica, el ingrediente perfecto de la noche de San Andrés, de nuestra artesanía, de nuestra historia, razón de peso para que cada otoño difundamos y celebremos: "Noviembre, mes de la castaña".
Éstas existen en Europa desde el siglo V, que es cuando llegaron a Grecia. Sin embargo aparecieron en la península Ibérica a través de los romanos, los cuales tenían gran afición por este fruto, llegando más tarde a nuestras islas -como decíamos- por el Adelantado Alonso Fernández, hasta el punto de que ya las consideramos como autóctonas.
Recuerdo que mi abuelo era un devoto de este alimento, decoraba la bodega con rosarios de castañas ahumadas, y por el suelo, debajo de las "burras" que sostenían los toneles, acomodaba una especie de fuentes hechas con calabazas de aire que llenaba de nueces. Aún percibo el olor a membrillo que servía de sombrero o tapón a dichos toneles; muchas han sido las ocasiones en que hago un retrato de aquella bodega que aún existe, pero con la pena de que hoy es sólo un trastero. Tengo muchas coplas hechas para este "santuario del vino", como lo llamaba él. Revolotea en mi memoria una que dice: "La bodega de mi abuelo/ tiene castañas, lebrillos/ nueces, y un "remejequero"/ y tapitas de membrillo".
Lo cierto es que las castañas -que es de lo que hablábamos- son ricas de todas formas, contienen grasas, proteínas, minerales y vitamina C. Este año se han puesto por las nubes de caras, pero permítanme que diga que no nos queremos molestar en ir a recogerlas, ya que la cosecha 2008 ha sido muy abundante y todo el que pasaba por los castaños "apañaba" para casita unos buenos kilos. Así que el que las quiere fuera del erizo que las pague sin rechistar, que cuesta mucho subir la loma y agacharse "pa" llenar el saco.
De todas formas, en La Victoria de Acentejo hemos tenido un mes donde la castaña ha sido la reina de la mesa y han estado invitados gratuitamente vecinos y foráneos; sentimos mucho que el que se lo haya perdido tenga que esperar a noviembre del 2009, que ya está a la vuelta de la esquina.
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