JOSÉ D. MÉNDEZ, S/C de Tfe.
Los vecinos del barrio de La Alegría empiezan a perder la paciencia respecto a la entrega de las llaves de las viviendas de reposición para afectados por la riada del 31 de marzo de 2002, que ellos entienden culminadas hace meses. Las fuentes consultadas por EL DÍA, que no quisieron mostrar su imagen y claramente plantearon su temor a represalias, señalaron que "de entrada nos dijeron que en el primer trimestre de 2007 nos entregarían las casas y luego en agosto de este año nos llevaron a visitarlas. Pensábamos que en poco tiempo nos las darían, pero nada de nada hasta ahora".
El temor de estas personas es que "vivimos en las casas que tuvimos que apuntalar después de la riada, ya han comenzado las lluvias y vuelve a existir riesgo para nosotros. Se tiran la pelota de Viviendas Municipales al Registro de la Propiedad, con la asociación de vecinos (San Roque) en medio y estamos un poco hartos".
Estas personas explican que "no todo el mundo es de La Alegría. En primer lugar, afectados del barrio eligieron vivir en otros lugares y ya tienen sus casas nuevas en San Andrés. Por otro lado, gente de otros sitios, como Los Lavaderos, van a vivir aquí".
Las 57 viviendas están ubicadas en cinco bloques, con sus correspondientes bajos, bastante amplios, por cierto, y pasillos interiores, en un gran cuadrado entre el campo de fútbol y el IES Anaga, donde estaban unas casas terreras que tiraron, el antiguo saladero y un taller de coches. La compra de la plaza de garaje es algo opcional.
Este rectángulo abarca la avenida José Martí, las calles Andrómeda y Cupido, cuyas aceras se han ensanchado, y otra pequeña vía nueva, aún sin nombre, para cerrar la urbanización.
Quienes recorrieron el perímetro de las viviendas con EL DÍA señalan que "son pisos pequeños, de 2, 3 ó 4 habitaciones. Nuestras casas, en las que se agrietaron los tabiques ante la entrada de agua aquel 31 de marzo eran mucho más amplias. Y estábamos acostumbrados a las azoteas, aquí no tenemos donde tender, los pisos carecen de balcón y son muy interiores. La vida será muy distinta, pero queremos que empiece ya, estamos cansados de esperar. Hace tres o cuatro meses nos avisaron para verlos y pensamos que estaban adjudicados, pero hasta la fecha. Para nosotros hace al menos un año que están terminadas".
Estos vecinos de La Alegría consideran que "ha pasado el tiempo suficiente para terminar. Aceptamos dos o tres años después de la riada, pero vamos a cumplir ya siete y no es de recibo. Se acaba la paciencia". La primera excusa fue "el problema de la presión del agua, pero luego ya no ha habido ni argumentos, simplemente no nos dan las llaves y punto".
Los afectados esperan "una rápida solución a partir de ahora. Si hay que hacer un sorteo que se haga, y si no, que se adjudiquen previo acuerdo, pero ya".
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