Roger
... En una atinada crónica de ambiente, nuestro compañero Humberto Gonar titulaba el pasado domingo su visión del Congreso Insular de Coalición Canaria como "Una magada que te cambas". Las tres últimas palabras recogían una expresión textual del alcalde de La Orotava, quien se dirigió a los congresistas como su anfitrión, y la primera, "magada", reflejaba el espíritu que intentó insuflar Isaac Valencia a su discurso, algo que consiguió sin ningún género de dudas. El término mago en Canarias tiene dos acepciones: una neutra, que viene a ser, simplemente, persona que vive en y del campo, y otra peyorativa, que es la de atrasado, bruto y hasta analfabeto, como a Valencia le gusta recordar que eran sus primeros concejales (lo dijo él).
... Dejando al margen que resulta extraño que se proclame mago quien ha declarado públicamente su deseo de cargarse todas las plataneras del paraje de El Rincón para hacer de aquello un inmenso campo de golf con residencias de lujo al estilo de la Costa Azul, la verdadera magada del alcalde de La Orotava vendría después cuando, olvidando que el presidente del Gobierno y ex presidente de CC, allí presente, Paulino Rivero, tiene que viajar la próxima semana a Marruecos, dijo lo que dijo de los moros.
... Las meteduras de pata de Valencia querrán presentarlas sus compañeros, de puertas afuera, como meras anécdotas de un alcalde populista al que se le puede permitir eso y más porque es un valor electoral seguro, pero lo cierto es que son graves porque indican un sentimiento todavía muy arraigado en la militancia de la antigua ATI que está contribuyendo, sin ser causa única, al divorcio de ese partido con la sociedad a la que aspira a representar. Al menos así lo entienden algunos dentro del partido, y lo hiciceron saber en este periódico semanas antes del reciente Congreso Regional de CC celebrado en Las Palmas. En un artículo, probablemente escrito a varias manos, el fiel, ampliamente apreciado y nada dado a estridencias Alonso Arroyo apuntaba el enorme error de estrategia de su partido, CC, al insistir en el mensaje dirigido al alma maga del tinerfeño, como si todavía viviéramos en el siglo XIX, y sin caer en la cuenta de que dos tercios de la población de la isla vive en áreas urbanas y, por tanto, ni entiende ni le interesan esos mensajes. Sin embargo, para el alcalde de La Orotava y quienes jalean esa forma de proceder el tiempo no pasa, las generaciones no se suceden y hay que seguir explotando el filón que un día, cada vez más lejano, les dio tan buen resultado.
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