TACHI IZQUIERDO, Tenerife
La Empresa Mixta de Abastecimiento de Aguas de Santa Cruz (Emmasa) lleva algo más de dos años inmersa en un nuevo concepto de gestión, propiciado por su privatización, que sus actuales responsables, tanto el consejero delegado y director gerente, Álvaro Aguirre, como el director general, Alfredo Gutiérrez, creen que ha contribuido a mejorar la atención al cliente, a optimizar las instalaciones de la firma y al rendimiento de la red.
-¿Cómo se afrontan críticas del estilo de que el servicio o los precios han empeorado tras la privatización de Emmasa?
-Ese es un lugar común, pues cuando pasamos a gestión directa se dice que se van a subir las tarifas; que se va a echar a gente a la calle, y que se va a maltratar al ciudadano. Aquí no ha ocurrido nada de eso. Ahora se trata mejor al ciudadano, al que denominamos cliente, y se ha creado la figura de su defensor. La atención es muy distinta, pues contamos con dos teléfonos de contacto y ofrecemos la página web para que se puedan hacer todas las gestiones, además de la inversión en nuevas tecnologías para la atención al cliente.
-¿Cómo están las instalaciones que han heredado?
-Éste es un sistema de abastecimiento sumamente complejo, porque recibimos agua de distinta tipología y contamos con 54 depósitos y una desaladora que nos obliga a rebombear. En cuanto al saneamiento, ocurre tres cuartos de lo mismo. Dentro de esa complejidad, nos vemos en la necesidad de adaptarlo a la tecnología del siglo XXI, pues se contaba con unos equipamientos que se habían quedado dormidos; de buena calidad, pero ahora hay otras cosas.
-¿Pero esa adaptación afectaría sólo a la distribución?
-Tanto a la parte externa de abastecimiento como la interna de gestión. En esa adaptación llevamos ya casi dos años, pues hay que tener en cuenta las exigencias que marca la normativa, que cada vez se endurece más. Por ello, disponemos de un proyecto con el que nos adelantamos en tres años a los parámetros en potabilización y, por ello, diseñamos una potabilizadora en Los Campitos.
-¿Cómo se adaptan al sistema de obtención de agua que aún sigue en manos privadas?
-Santa Cruz se abastece en 2/3 de su agua de pozos y galerías, y 1/3 de la planta desaladora, que está a tope. Mientras la desaladora produce una cantidad de agua con una calidad homogénea y determinada, las otras fuentes están en función de la pluviometría y las condiciones geográficas de la Isla.
-¿Santa Cruz es la ciudad donde se paga el agua más cara de España, según el PSC?
-Estos datos no se pueden comparar, pues en primer lugar, no sé de dónde se saca ese precio, pues determinarlo es muy complejo, ya que influye en el coste del metro cúbico cinco bloques distintos, con las diferencias de consumos, bonificaciones y características de tarifas. Además, por cada metro cúbico que compramos en origen, sin incluir todo el tratamiento posterior y la distribución, tiene un coste de 0,6 euros. Esto demuestra que es un despropósito, pues en Tenerife influyen la orografía, las condiciones de transporte o el tratamiento. Comparar estos datos es una aberración y debería estar prohibido, porque es una demagogia, ya que en cada provincia las características de obtención y abastecimiento son diferentes.
-¿Quiere decir que el agua es barata aquí?
-No, sino que cada sitio tiene que hacer frente a su realidad. Esta es una realidad industrial, que en función de cómo está diseñado el abastecimiento, saldrá a un precio o a otro. Otro inconveniente es la decisión política, ya que las administraciones son los dueños, y los políticos lo pueden vender al precio que quieran, distorsionándolo en función de cobrar más a unos que otros. Emmasa no pone los precios; somos el operador, pero nada más.
-Se está barajando duplicar la producción de la desaladora, ¿qué representará?
-Como capital captamos el agua de otras zonas de la Isla, y el planteamiento para reforzar la ampliación, que supone duplicar su capacidad hasta los 40.000 metros cúbicos, es que en la medida de que garanticemos el caudal y la calidad, demandaremos menos agua y, por lo tanto, quedará disponible para los municipios con problemas de calidad.
-¿Se han mejorado las redes de distribución para ganar en eficacia y ahorro?
-Cada metro cúbico que recuperemos tiene una incidencia en la empresa y en la Isla. En las redes de distribución se considera que un rendimiento entre el 75 y el 80% es muy bueno. Hemos mejorado en un 6% el rendimiento de la red, lo que supone recuperar para la gestión 700.000 metros cúbicos anuales, lo que se traduce en 1,5 millones de euros para inversiones. Para ello, se ha aplicado un plan director operativo, que ha consistido en limpiar todos los depósitos, eliminar fallos estructurales, grietas, fugas o reparación de elementos de control. Asimismo, hemos incorporado un equipo busca fugas y se ha sectorizado el control para que las incidencias sean mínimas. También se han instalado contadores para riego y control de caudales, para que se utilice el agua depurada.
-¿Qué grado de responsabilidad tienen las administraciones en el retraso de los proyectos?
-Sin duda, la Administración es lenta, pero lo es porque tiene que cumplir la normativa vigente. Soy un forofo de cambiar de una vez el régimen administrativo para adaptarlo al siglo XXI. Por ejemplo, la estación de bombeo de El Sobradillo, para paliar el problema del flúor en el Suroeste, ha tardado, siendo un proyecto relativamente sencillo, unos 4 meses en recibir la conformidad.
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