JORNADA, S/C de Tenerife
Alejandro Alfaro fue uno de los protagonistas del partido, y no por lo que le hubiera gustado hacer, es decir, por marcar goles en la meta del Zaragoza, sino por la decisión que tomó de ocupar el puesto de Sergio Aragoneses en los minutos finales, cuando el portero gallego fue expulsado tras derribar en el área al delantero rival Ewerthon.
Ante la tesitura de ver al guardameta fuera del campo y saber que Oltra ya había realizado los tres cambios, el atacante onubense tuvo la iniciativa de pedir los guantes. "En los entrenamientos me gusta ponerme balo los palos y como no podía entrar Luis García pensé que alguno de los jugadores de campo tenía que sacrificarse, así que miré al míster y él me dio el consentimiento", contó Alfaro, que debutó en su nueva función intentando evitar que el lanzamiento del brasileño Ewerthon desde el punto de penalty se convirtiera en gol. Lejos de creer que la hazaña era imposible, Alejandro pensó que "podía pararlo", aunque también era consciente de que "iba a ser bastante complicado".
Su breve experiencia como cancerbero tuvo su origen en la pena máxima señalada por el árbitro Iglesias Villanueva, que recibió críticas por parte de los blanquiazules. Sin ir más lejos, el propio Alfaro se quejó de que un colegiado volvió a "perjudicar" al Tenerife. "Contra estas adversidades no podemos hacer nada, porque ellos son los que mandan y desgraciadamente nos tenemos que fastidiar", añadió impotente el jugador cedido por el Sevilla. Para ser más concreto en la protesta, aseguró que el penalty no pitado sobre Richi fue "más claro" que el que benefició al Zaragoza.
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