El hotel Rural Victoria de La Orotava, de la mano del sumiller Óscar Santos Pérez y de la especialista Marta Ramos, acogió una interesante armonía entre los vinos de la bodega Domínguez Cuarta Generación (Tacoronte-Acentejo) y distintos quesos de las islas comercializados por la empresa Gestión del Medio Rural de Canarias. Unos 40 asistentes se deleitaron con atrevidas o clásicas, pero certeras, armonías que este sumiller tinerfeño tuvo a bien proponer. El Domínguez Especial 2007 fue compaginado en primer lugar con el queso tierno blanco Pastor Isleño, de Fuerteventura. Luego, con un queso tierno ahumado de la marca Herreño, ahumado con palas de tunera y ramas de higuera. Se pasó al Domínguez Tinto Clásico 2006, un vino sabroso con elegante fruta roja y recuerdos a toffe en boca y nariz. Aquí se bordó la armonía con el queso semicurado ahumado de la marca Benijos. El mismo vino acompañó a un queso fresco de la marca Tofio de Lanzarote. Un queso rabiosamente joven, donde sus persistentes lácticos conjugados con los sutiles toques de roble de este destacado tinto tacorontero dieron un resultado evocador. Una de las joyas de la bodega, el Domínguez Selección Negramoll 2006, fue a la mesa con el queso semicurado con pimentón Maxorata. Este queso de leche cocida recuerda en su elegante textura a los caramelos de toffe. La conjunción resultó correcta, si bien debido al grado de curación del queso y al carácter de vino tinto con buena estructura, tal vez el primero se impuso mucho sobre el segundo. Para finalizar, el Domínguez Malvasía Clásico 2007 fue armonizado en primer lugar con el queso tierno ahumado de la marca Guarapo de La Gomera. La velada concluyó con el queso curado con pimentón de la marca Benijos y su unión con este malvasía clásico.
Carlos González
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