EFE, Bombay (India)
El Ejército indio acabó ayer con el último reducto de terroristas y puso fin a casi tres días de crisis que, según los últimos datos oficiales, han dejado 183 muertos y centenares de heridos en Bombay, corazón financiero de India.
El Gobierno indio informó de que entre los muertos en la serie coordinada de ataques terroristas hay 22 extranjeros y 20 miembros de las fuerzas de seguridad, dos de ellos comandos de elite.
Sin embargo, las autoridades municipales de Bombay elevaron has 195 la cifra de víctimas mortales, entre ellas 23 extranjeros, aunque advirtió de que esta parte es provisional.
Los últimos disparos y explosiones tuvieron lugar ayer en el lujoso hotel Taj, frente al mar Arábigo y la emblemática Puerta de la India, donde los comandos de elite indios dieron muerte a tres terroristas, registraron las más de 300 habitaciones del complejo durante todo el día y detonaron armamento y granadas que habían sido encontrados en el interior del establecimiento hotelero.
No muy lejos del Taj se halla otro de los diez puntos atacados, el hotel Oberoi, de donde el viernes salieron con vida dos empresarios españoles, Álvaro Rengifo y Alejandro de la Joya, atrapados en sus habitaciones.
Aunque ambos hoteles presentan serios desperfectos (en especial el ala este del Taj, cuya reconstrucción costará unos 100 millones de dólares, según los expertos), el escenario más devastado es el centro religioso judío Nariman House, donde murieron al menos cinco personas, entre ellas un rabino y su esposa, que fueron tomados como rehenes.
"Era gente muy religiosa, muy buena gente, nunca han molestado a nadie", dijo en alusión al matrimonio judío asesinado un arquitecto que trabaja para el Ministerio indio de Defensa.
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