D. BARBUZANO, La Laguna
La ciudad de La Laguna destacó en el pasado por sus famosas tascas y casas de comidas, de las que, respectivamente, las últimas que quedan conservando el aspecto y el sabor del ayer son La Oficina y, la que nos ocupa hoy, Casa Telesforo, que lleva, a través de varias generaciones, ofreciendo su plato estrella y simple a la vez como es el pescado salado guisado, las papas arrugadas y el buen vino tinto, un manjar sencillo pero que conserva el gusto del pasado por lo que los clientes son fieles a esta famosa casa de comidas ubicada al final de la calle Consistorio.
El negocio lo lleva hoy Alejandro Ruiz Benítez de Lugo, de 29 años de edad, quien destacó a EL DÍA que el fundador fue su bisabuelo don Telesforo, que da nombre a la casa de comidas. Informó que en 1930 el menú sólo consistía en pescado salado guisado, aderezado con aceite y vinagre y una buena pimienta, y acompañado de papas arrugadas y vino del bueno. Las tapas eran muy sencillas, chochos, almendras o higos pasados.
Con el paso del tiempo, la casa de comidas la cogió el hijo de don Telesforo, Felipe Álvarez Reyes, que incorporó al menú unos sabrosos tollos que hacían la boca agua a más de uno.
Más adelante se puso al frente del negocio el tío abuelo del actual propietario, Alejandro Álvarez Rubí, quien, conservando el pescado salado, en 1992 amplió la carta con garbanzas, arvejas compuestas, carne en salsa, potas y pechuga de pollo.
El ambiente de Casa Telesforo transporta al pasado, con mobiliario rústico de madera, varios comedores y un patio con flores donde cuando hace buen tiempo se puede comer en paz. Sobre el mostrador hay varios platos llenos de pimientas para echar al pescado salado y los garrafones con la habitual goma para sacar el zumo sabroso de las viñas que dan una nota de tipismo, junto a otros elementos.
El precio del menú es bastante barato. Por sólo 8 euros el cliente se come un buen plato de pescado salado, sus papas arrugadas y vino auténtico, es decir, sin adulterar y traído directamente de la bodega.
El horario es de 10:30 a 16:00 horas todos los días y los jueves y viernes abre, además, de 20:00 a 23:30 horas.
Alejandro Ruiz destacó que por Casa Telesforo han pasado personajes populares y de prestigio como el personaje popular que hace de lechera en el Carnaval de Santa Cruz, es decir, Francis, y por encima de todos el inolvidable folclorista Dacio Ferrera, que regaló al propietario de este rincón del vino una foto dedicada que decía: "Con cariño a mis amigos de Casa Telesforo".
Como ejemplo de la importancia de Casa Telesforo y de cómo hay personas que comen como en el pasado, cuando este periódico llegó al negocio eran las 10:00 horas. Las puertas estaban cerradas, pero dentro estaba el dueño y por fuera había un hombre.
Un cliente fiel
Cuando el propietario nos invitó a entrar para la entrevista también entró aquel señor que se llama Eduardo Cabrera, quien siempre es el primer cliente de la mañana para desayunar, pero no un vaso de café con leche, sino un plato de pescado, con papas arrugadas y vino. "Llevo -dijo- más de 40 años siendo fiel a esta casa de comidas. Ahora como hasta que no pueda más, y ya el resto del día, tanto al almuerzo como a la cena, sólo tomo algo muy ligero".
Pero Casa Telesforo tiene un secreto para atraer a sus clientes como son sus excelentes vinos, siendo el principal el de San Juan de la Rambla, que cosecha el antiguo propietario del negocio, Alejandro Álvarez, seguido de los tintos de La Victoria y Santa Úrsula.
La mejor propaganda de Casa Telesforo la hizo el citado cliente, Eduardo Cabrera, al afirmar "que comer aquí es diferente, está usted en un ambiente familiar y antiguo y la comida conserva el sabor tradicional".
Cada vez que se organizan actos gastronómicos en La Laguna, como afirma más de un ciudadano, los lugares elegidos son las tascas y restaurantes que están de moda.
Pero sin quitarle su importancia, que es mucha, los organismos oficiales deberían acordarse, incluso hacerles algún día un homenaje, a los guachinches más populares de la ciudad, como podría ser la Casa de Telesforo o la última taberna literaria que es una joya para la historia de La Laguna, conocida como La Oficina, en cuyas paredes hay versos de afamados poetas como Nijota o Verdugo.
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