Recompensar a quien lomerece supone el cumplimiento de una obligación moral, la realización de un acto de justicia mediante el que se materializa la gratitud debida a quien se ha hecho acreedor de ella. Y más aún; representa asimismo un modo de expresar el aprecio y, en muchos casos, también la admiración que se profesa a la persona que recibe la distinción. Este hecho se acrecienta y adquiere más valor cuando lo que se premia es la entrega a la comunidad, el desarrollo de una trayectoria ejemplar que ha dejado una huella significativa en el seno de la sociedad.
El Cabildo de Tenerife ha tenido la oportunidad en los últimos tiempos de hacer efectivo el reconocimiento de la Isla a cuatro personalidades y dos instituciones que a lo largo del tiempo han dejado constancia de su contribución al engrandecimiento de esta tierra nuestra. Es cierto que la entrega de tales galardones se ha producido en el corto período de algo más de un mes; sin embargo, ello obedece a una imposición del calendario, porque realmente este tipo de actos no se repiten con asiduidad en función de que son premios muy preciados para los que hay que reunir numerosos méritos.
Sin duda, esa es la consideración que corresponde a la Medalla de Oro de la Isla, que ha sido otorgada a los ex presidentes de la propia institución insular Adán Martín y José Segura, además de al Colegio Oficial de Titulados Mercantiles y Empresariales y al Club de Baloncesto Juventud Laguna. Por lo que respecta a la primera personalidad mencionada resultan evidentes los motivos por los que fue tomada la decisión de concederle el máximo galardón que dispensa el Cabildo. Tanto como titular de la Corporación como presidente del Gobierno de Canarias, parlamentario y responsable municipal en Santa Cruz, su labor resultó sumamente efectiva y reforzada con una dedicación plena a los intereses de los ciudadanos isleños. Ahí están sus logros para corroborarlo.
Por su parte, José Segura dejó constancia igualmente de eficiencia y entrega a su paso por el Cabildo. Esas mismas virtudes también son las que ha puesto siempre en evidencia en los distintos cargos que ha ocupado, desde las Cortes Generales hasta la Delegación del Gobierno pasando por sus responsabilidades como alcalde de La Laguna. De igual manera, el Colegio de Titulados de Mercantiles y Empresariales representa un ejemplo de presencia social a lo largo de un siglo de existencia y de participación en el fomento de la actividad económica que ha propiciado el desarrollo de la Isla. Un logro similar, aunque en el terreno deportivo, es el que ha protagonizado el Club de Baloncesto Juventud Laguna, que durante setenta y cinco años, nada menos, ha favorecido la práctica de este deporte en La Laguna y Tenerife y, con ello, ha contribuido a la formación de numerosos niños y jóvenes.
También guarda relación con la actividad deportiva la concesión de otro de los premios, en esta ocasión el título de Hijo Adoptivo de la Isla a Francisco Cabrera, reconocido por los aficionados al voleibol y al deporte en general como Quico Cabrera. Nacido en El Hierro, ha sido desde su juventud un tinerfeño más y ha contribuido como pocos a edificar una estructura que ha permitido conseguir triunfos internacionales en otro tiempo impensables.
Ese mismo título reservado a quienes no habiendo visto la luz entre nosotros han decidido dedicar su vida a engrandecer Tenerife es el que ha recibido el doctor Javier Parache, catedrático de Ginecología y Obstetricia, quien a pesar de haber podido ejercer su magisterio en prestigiosas universidades foráneas, prefirió permanecer en esta Isla, que desde hace mucho también es la suya. Aquí ha desempeñado una brillante labor profesional que le ha proporcionado la admiración y el cariño de todos.
A todos ellos Tenerife les reconoce su entrega y les muestra su agradecimiento más sincero.
* Presidente del Cabildo de Tenerife
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