A un insensato concejal de Santa Cruz de Tenerife
Me cuentan que en el Pleno del Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife del viernes, un concejal (de cuyo nombre no puedo acordarme), cuando se debatía colocar protección al viejo, histórico, emblemático, romántico, etc., cementerio de San Rafael y San Roque, manifestó que allí ya no quedaban personas ilustres. Craso error, pues si hubiera consultado el libro del historiador Daniel García Pulido "San Rafael y San Roque. Un camposanto con historia (1810-1916)", editado por el Ayuntamiento de Santa Cruz (año 2000) sabría que, a pesar de haberse realizado algunos traslados a Santa Lastenia, todavía figuran enterrados en dicho lugar más de 35.000 personas, de las cuales hay una lista de 164 familias ilustres. El primer apellido, Aguilar y el último, Zerolo.
Por la parte que a mí me afecta, como propietario de tumba de San Rafael y San Roque, le puedo decir que en la A 156 figuran las ilustrísimas señoras doña Francisca Garrido de Díaz y doña Pascuala Sala Multra e Ilumbre (1807-1880). También allí figura inhumado don Romualdo García-Panasco y Acosta, secretario que fue del juzgado municipal de La Orotava (1891) y de Güímar (1904), en 1921 designado por el Ayuntamiento de Santa Cruz para la elaboración del censo de población y falleció en 1922, siendo hijo de mi bisabuelo Romualdo García-Panasco y Díaz (teniente alcalde del Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife).
En la zona que corresponde al cementerio protestante también puede usted documentarse de los personajes que configuraron la historia de nuestra ciudad y que también allí intentan descansar.
Sólo me resta pedirle que, aunque Vd. no tenga en este camposanto ningún ancestro, primero comprenda lo que sentimos los demás cada vez que podemos acceder a él, con el temor de encontrar nuestras tumbas profanadas y los restos de nuestros muertos (sean o no ilustres) esparcidos por doquier, ya que ellos, al final de sus días, decidieron reposar en este lugar por no ser habitual la incineración (desde 1810 hasta el último enterramiento el 4 de febrero de 1939). Y entienda que en este emblemático recinto se encuentra la memoria histórica de la mejor época del modo de ser santacrucero, cuando mujeres y hombres de todas las clases sociales y condiciones se esforzaron en mejorar nuestra ciudad, y que continue siendo Bien de Interés Cultural, como se decretó en julio de 2006, para que nunca fuese un aparcamiento de vehículos, un centro comercial o de viviendas, como algunos pretendían hacer.
Espero que comprenda nuestro sentir y el de tantos ciudadanos que, un día le votamos con la esperanza de que desde el puesto que ocupa sepa velar por la defensa de los intereses mayoritarios de los contribuyentes de esta Noble, Leal, Benéfica e Invicta Ciudad de Santa Cruz de Tenerife de Santiago.
Isauro L. Abreu García-Panasco
Contra la campaña de tráfico
Quiero manifestar mi disconformidad con la última campaña de la DGT en la cual se muestra a un niño con traumatismo craneal. El locutor sigue diciendo que es su padre el culpable aunque no le haya pegado, ya que olvidó ponerle el cinturón de seguridad. Esto es indigno. ¿Por qué, según el anuncio, tiene la culpa siempre el padre? ¿No podría ser por culpa de la madre? Una madre puede pegar también a su hijo y puede también olvidar ponerle el cinturón. Debería decir el anuncio que los culpables son los padres (padre y madre) que olvidaron ponerle al niño el cinturón.
De pequeño fui maltratado física y psicológicamente por mi madre y nunca por mi padre, y nunca se me ocurriría hacerle daño a un hijo mío. Esto demuestra que también hay madres que pegan y que la mayoría de padres no pegamos.
Ramón Sánchez Guardado
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