ES asombrosamente increíble cómo se ha hecho creer a la mayoría de los canarios todo lo contrario de la realidad histórica y económica de nuestro Archipiélago. Una sutil urdimbre que comenzó a tomar fuerza a partir de los años cincuenta del pasado siglo, coincidiendo con el despegue de la actividad turística y un fuerte auge de productos agrícolas de exportación; pues hasta ese momento, y desde la época de la cruel conquista que los españoles hicieron a nuestros antepasados guanches, no se había registrado una colonización tan fuerte como la que hemos estado padeciendo hasta el presente, especialmente desde los años setenta, justo cuando surgió un fuerte despertar nacionalista.
Miles de profesores llegaban anualmente a Canarias y dejaban a los nativos en minoría, tras unas oposiciones con jurados compuestos mayoritariamente por españoles, viéndose obligado el resto a buscar otro empleo o engrosar las listas del paro. Las administraciones públicas, que ya estaban ocupadas por foráneos, continuaron siendo controladas por éstos ejerciendo principalmente los cargos más altos. Igualmente de importante ha sido la enorme influencia que han tenido ciertos medios de difusión, relacionados con la cultura y la auténtica política nacionalista, impidiendo la divulgación de la verdadera historia de este Archipiélago. Consecuentemente, una gran cantidad de dobles agentes y colaboradores en distintos sectores, principalmente en centros educativos y medios de comunicación, ha hecho posible una "modernísima" formación tendente a reforzar la españolidad.
La principal labor del aparato estatal ha sido hacernos creer que tenemos que depender económicamente de España y Europa porque estas Islas no tienen suficientes recursos, todo ello coincidiendo con una mejora de ingresos desde que Canarias está en la UE, tema de economía que trataremos en otra ocasión, pero debemos recordar que de la alta renta per cápita del Archipiélago, sólo el 20% de ésta la disfrutamos los canarios, ya que la mayor parte de los impuestos y ganancias, varios miles de millones de euros se quedan en España. Sin embargo, el engañoso sistema de "ayudas" y "subvenciones" desde el exterior ha convencido a gran parte de la población de estas Islas de que no podríamos sobrevivir por nuestra cuenta, cuando la realidad es bien diferente.
El mejor ejemplo del sistema colonial que hemos sufrido últimamente lo podemos observar en el cambio radical en la propia política ejercida en Canarias desde los años ochenta; pues la coalición nacionalista Unión del Pueblo Canario llegó a ser la primera fuerza en Las Palmas y la segunda en Santa Cruz de Tenerife. En la actualidad, después de instalar las sedes de los partidos del PP y PSOE en Las Palmas, éstos son los que obtienen la gran mayoría de los votos, habiendo sido capaz de borrar del mapa a los nacionalistas. Pero todo lo anteriormente expuesto no habría sido posible sin la llegada de tantos foráneos, medio millón en los últimos quince años. Al mismo tiempo debemos reconocer que el sistema colonial también ha encontrado aliados isleños, especialmente en la política, que son los que han contribuido al desastre y a la confusión.
Se da la "casualidad" de que en Canarias hay más fracaso escolar que en España, hay mayor consumo de drogas, mayor abandono de la agricultura y más pobreza. ¡Casualidad! Todo está bien urdido para que seamos dependientes de quienes nos colonizan mientras se llevan nuestras riquezas, aunque la situación cambiará pronto. Cuando este Archipiélago se convierta en un Estado libre y soberano, que nos corresponde por derecho propio, habrá un reparto más justo de nuestros abundantes recursos económicos, principalmente para los más necesitados.
* Presidente del Movimiento Patriótico Canario
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