... CC celebró ayer la primera jornada de su II Congreso Insular bajo el síndrome de la cita nacional que tuvo lugar en Gran Canaria, encuentro de nacionalistas -y según algunos, también nacionalistos- del que salió mal parada Tenerife aunque sus representantes se afanen en explicar que no han perdido en la estructura nacional. Ésa es la consigna para el debate de espadachines de CC en las tertulias radiofónicas; de puertas adentro, el malestar es latente, como se palpaba ayer.
... El congreso nacional sembró la desconfianza entre los propios compromisarios de CC-Tenerife. Compañeros de viaje durante años, más allá de las sonrisas profidén, uno no se fía del otro. Si José Manuel Soria, líder de los populares canarios, dijo que determinados medios de comunicación afirmaron que el PP celebra un congreso a la búlgara cuando sólo hay una candidatura, los nacionalistas acuñaron en esta cita congresual la frase "un congreso abierto". Se convirtió casi en una muletilla que servía para expresar que podía pasar todo o nada.
... En una tensa calma, los 513 compromisarios siguieron ayer con atención cada uno de los movimientos de sus compañeros. Cuando la atención estaba puesta en la actitud que adoptarían los miembros del llamado "clan del Norte" -Garachico, La Guancha e Icod-, ayer van y se desmarcan Granadilla y Adeje. "Son los mismos de siempre", "queremos debate", dijeron algunos como un mal necesario para que el congreso no se saldara con un resultado tan positivo que pareciera más una escenificación que una confrontación de modelo de partido.
... Paulino Rivero dejó claro al llegar que todo estaba atado y bien atado, al elogiar el trabajo desarrollado por Javier González Ortiz. Sin embargo, había cierto nerviosismo, pues se desconocía si Adán Martín plantaría cara, utilizando tal vez a Dulce Xerach Pérez, Pilar Parejo, Marisa Zamora... Pero González Ortiz intentó apagar ese rescoldo cuando dijo en su discurso que Menis es un ejemplo para todos...
... El resultado de la votación de la gestión, avalada por un 95% de los compromisarios, disipó las dudas, y es que no faltó quien temió que Ana Oramas se desmarcara de González Ortiz -si su tarea era cuestionada- para presentarse como la heroína de CC, una batalla para la que se había pertrechado el comité de Santa Cruz. Pero la sangre no llegó al río. A la barranquera, que diría Isaac Valencia.
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