Sociedad
Adquirir en formato PDF o consultar portada gratis
Adquirir en formato PDF o consultar portada gratis
LO ÚLTIMO:

BELARMINA MARTÍNEZ GONZÁLEZ

Pervive el síndrome de Otelo

29/nov/08 02:26
Compartir
Edición impresa .

Hace 220 años que se estrenó en el teatro Scala de Milán la Ópera "Otelo", drama lírico inspirado en una obra de William Shakespeare, música de Giuseppe Verdi, cuya acción se desarrolla en una ciudad portuaria de la isla de Chipre a finales del siglo XV. Estos últimos días hemos tenido la oportunidad de disfrutar en Tenerife de una gran representación de la misma.

Por mi parte, nada que criticar acerca de la calidad del desarrollo de la misma, tanto en la interpretación musical, como la actuación artística de sus componentes. Entre otras cosas, porque no me considero experta para abordar una crítica ilustrada del evento. Sin embargo, no puede dejarme indiferente la argumentación, pero sobre todo, la ausencia total de cuestionamiento sobre las decisiones que toma Otelo, ante la duda que se cierne sobre la fidelidad de Desdémona, y menos aún, el desenlace del drama. Es como si el tiempo se hubiera detenido.

Los celos se convierten en un atenuante, en una explicación, casi en eximente de un asesinato que, con premeditación, alevosía y nocturnidad, comete Otelo contra Desdémona, su esposa. Por otra parte, nos presentan a una Desdémona enamorada, sumisa, entregada por completo a su esposo, no teniendo más sentido su vida que servirle, llegando a aceptar como propio el texto de una canción cuando refiere "Él ha nacido para la gloria, yo, para amarlo".

Paralelamente, Otelo es, como puede deducirse con claridad, el líder, el triunfador, el valiente, el generoso, el señor?, con una vida llena de riesgos y aventuras.

Los Otelos de nuestros días, aún sin gozar de un estatus social tan preeminente, conservan intacto el sentimiento de posesión sobre las mujeres que comparten su vida. Un sentido de posesión que en demasiadas ocasiones lo satisfacen quitándoles la vida, porque sienten, como Otelo, que las han perdido.

El sentimiento de pérdida es, para ellos, para muchos Otelos, insufrible, y desata en su interior un incontenible deseo de venganza, que tiene, como digo, en demasiadas ocasiones consecuencias dramáticas, desenlaces asesinos, como podemos comprobar si nos paramos a analizar las muertes de muchas mujeres.

Aunque en Otelo el drama lo instiga un "amigo" que planea la destrucción del amor entre los esposos, creando la duda sobre la fidelidad de Desdémona, poco o nada tiene que ver el origen del "sentimiento de pérdida", pues, aunque en muchos casos lo despierta los celos, en otros, la mayoría, la decisión tomada por una mujer, de ruptura de una relación, puede tener las mismas consecuencias. Lleva al sentimiento de pérdida patrimonial, porque en patrimonio han convertido a su mujer. Lo verdaderamente trascendente, lo decisivo, está en el poder del que se inviste un hombre cuando se relaciona íntimamente con una mujer y a partir de ahí considera que le pertenece, que forma parte de sus posesiones.

La mayoría de las mujeres que hoy mueren a manos de sus maridos o compañeros en España pierden la vida en el proceso de separación. Sobre todo cuando la separación ha sido iniciada por ellas. Separación no aceptada por ellos, y esto con independencia de si existe o no otro hombre en la vida sentimental de la mujer que plantea la ruptura. Es, pues, el sentimiento de pérdida, insoportable para esos hombres, lo que desencadena una violencia tal que les lleva a terminar con la vida de las mujeres.

Hoy debemos felicitarnos porque las Desdémonas son poco frecuentes en nuestra sociedad. El paso de los 220 años sí ha dejado huella en las mujeres, sí ha modificado profundamente su presencia en la sociedad, cómo se perciben a sí mismas y cuál es su proyecto de vida. Hoy, la mayoría de las mujeres, como es bien sabido, queremos amar y queremos la gloria, compartir el empleo aunque traiga aparejado los infartos, deseamos participar de la economía, la cultura y, sobre todas las cosas, disfrutar de la libertad.

Los Otelos están destinados a desaparecer. Y aunque estos lodos vienen de aquellos polvos, ya va siendo hora de que se elimine la actitud comprensiva con las consecuencias de los celos, a la que asistimos tan frecuentemente, tratando de explicar y comprender lo verdaderamente inexplicable e incomprensible. Que nadie trate de explicar un comportamiento depredador, porque este se sustente en el mal llamado amor, un sentimiento por otra parte de fracaso y de pérdida del objeto de sus deseos o simplemente de la pérdida de parte de su patrimonio.

* Presidenta de la Federación de Asociaciones de Mujeres de Canarias Arena y Laurisilva

 Última hora:

 Últimas galerías:

PUBLICIDAD

Cargando...

PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
Portada > Sociedad

© Editorial Leoncio Rodríguez, S.A. |Aviso legal | Mapa del sitio | Publicación digital controlada por OJD

eldia.es Dirección web de la noticia: