melilla 82
tfe. rural 79
MelillaDiego Ciorciari (10), Héctor García (12), Cuthbert Victor (14), Keith Waleskowski (9) y Michael Southall (11) -quinteto inicial- Dave Fergerson (19), Rafa Huertas (-), Juanma Ruiz (3) y Caio Torres (4).
Tenerife RuralEdu Sánchez (-), Antwain Barbour (13), Julio González (12), Christian Maraker (9) y Lamont Hamilton (9) -quinteto inicial- Kiril Wachsmann (9), Francis Sánchez (2), Adrián Boccia (10), José Ángel Antelo (15) e Iván Rodríguez (-).
ÁrbitrosRubén Sánchez y Enrique Miguel López. Sin eliminados.
Parciales22-18, 37-41 -descanso-, 59-55 y 82-79 (final).
IncidenciasPabellón Ciudad de Melilla, ante unos 2.000 espectadores.
NACHO FELICIANO, Melilla
Hay derrotas que se producen por el simple e incontestable hecho de que el rival ha sido mejor, circunstancia ante la que no caben demasiados argumentos y sí una humilde resignación. Sin embargo, en otras ocasiones la sensación acaba siendo la de que, sin ser inferior, el rendir por debajo del nivel real ha sido lo que ha condenado a un equipo a no sumar el triunfo. El Tenerife Rural sólo funcionó a tirones en Melilla, pecó de un desacierto inusual tanto en los lanzamientos de tres como en los tiros libres y perdió tanto el segundo puesto como una buena oportunidad de meter presión al Alicante, ante un rival que supo sacar el máximo partido a sus virtudes baloncestísticas.
El buen trabajo defensivo del Tenerife Rural marcó los primeros minutos del choque. Los de Rafa Sanz defendían con muchísima intensidad las líneas de pase, fruto de lo cual comenzaron a recuperar balones que les permitieron adquirir las primeras rentas en el luminoso (0-4). Sin embargo, la tercera personal de Antwain Barbour mandaba al norteamericano al banquillo con apenas cinco minutos de encuentro transcurridos y generaba ciertas inquietudes en el equipo blanquiazul que, presa de sus errores en el lanzamiento exterior (4 de 21 en triples al final del choque), fiaba su suerte a una zona 2-3 que se le atragantó a los de Paco Olmos. Pese a ello, un arreón final de los locales, culminado con un triple casi sobre la bocina de Cuthbert Victor, cerraba el primer parcial con ventaja para los norteafricanos (22-18).
Segunda unidad, a escena
El segundo período se puso en marcha con una variación radical en el escenario. Rafa Sanz optó por poner sobre el parquet melillense a su "segunda unidad" y la apuesta salió redonda. La disposición zonal redobló su agresividad y los blanquiazules pelearon cada balón como si fuera el último. Fruto de ello fue el parcial de 0-5 con el que se inauguraron los segundos diez minutos, con Boccia y Wachsmann especialmente inspirados. La aparición en los últimos minutos de un acertado Lamont Hamilton, autor de 5 puntos de manera consecutiva, terminó de darle la vuelta al choque, que se fue al descanso con una ventaja de cuatro puntos y la sensación de que, sin rendir, ni de lejos, a su mejor nivel, el Tenerife Rural tenía las cartas más idóneas para llevarse la partida.
Sin embargo, el partido continuaba transcurriendo bajo la ley del péndulo y el arranque del segundo tiempo cayó del lado del Melilla. Un parcial de 6-0 de salida, sumado a los continuos errores blanquiazules, volvió a darle la iniciativa del juego al equipo local y obligó a Rafa Sanz a solicitar un tempranero tiempo muerto para reorientar las ideas de los suyos (43-41). Los locales afinaron la puntería desde el 6,25, con Héctor García aprovechando la lentitud del balance defensivo blanquiazul para hacer su particular agosto, y el duelo entre los dos perseguidores del Alicante se plantó en el último cuarto con una situación diametralmente opuesta a la que se había vivido sólo diez minutos antes (59-55).
Los bandazos volvieron a ser la seña de identidad del partido en el postrero período. Si el Tenerife Rural se aprovechaba de una antideportiva extraña señalada a Victor para acercarse en el marcador (59-58), Fergerson aparecía para clavar un triple que volvía a abrir brecha (62-58). Cuando las cosas comenzaban a pintar en desenlace positivo para el cuadro local, el ayer centenario en la LEB José Ángel Antelo decidió coger las riendas de los tinerfeños. Anotó un triple, forzó un 2+1, levantó el puño y consiguió que los suyos , una vez más, voltearan el marcador (65-67). Paco Olmos paraba el encuentro con un tiempo muerto, consciente de que el triunfo comenzaba a escapársele, idea que adquirió tintes de realidad cuando Barbour volvió a aparecer, siquiera de manera momentánea, para realizar un increíble mate por encima de Caio Torres que parecía encarrilar el choque (67-73).
Sin embargo, y a diferencia de lo que había sucedido en otros finales apretados a lo largo de la temporada, el Tenerife Rural pecó de ansiedad en esos últimos minutos. Un par de errores en ataque, sendos triples de Ciorciari y Héctor García y el desesperante desacierto blanquiazul en los tiros libres en los instantes finales permitieron al Melilla llevarse el partido ante el delirio de su afición y devolver al Tenerife Rural al tercer puesto, un punto y aparte en una trayectoria liguera que iniciará su siguiente párrafo el próximo viernes ante el Cáceres.
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