EL DÍA, S/C de Tenerife
La Audiencia Provincial tinerfeña inició ayer el juicio contra ocho jóvenes para los que el Ministerio Fiscal pide un total de 74 años de prisión -solicita penas entre los 5 y los 11 años de prisión- al considerarlos autores de un delito contra la salud pública al haber previsto la compra de 8.000 pastillas de éxtasis en Las Palmas y transportarlas vía marítima hasta Santa Cruz de Tenerife, donde presumiblemente se iban a destinar a la venta en locales de ocio nocturno de La Laguna y en La Palma.
Los abogados de dos de los procesados solicitaron la nulidad de las escuchas telefónicas y, en el caso de Wendy L.G., su letrado solicitó la libre absolución, o alternativamente un año de cárcel y que se tuvieran en cuenta las atenuantes de drogadicción y de colaboración con los agentes de la autoridad.
Según el escrito del Ministerio Fiscal, "desde octubre de 2006 Eduardo R.A. y su por entonces novia, Melisa C.H., se dedicaban a adquirir en Gran Canaria partidas de pastillas de MDMA -conocida como éxtasis- que posteriormente destinaban a la venta, tanto en La Laguna como en La Palma". El fiscal comenta en su escrito que cuando se hacía referencia al éxtasis, los procesados hablaban por teléfono de "ruedas", "píldoras", "música" y "camisetas", entre otros.
Un euro, una pastilla.- A finales de diciembre de 2006, los dos acusados hablaron con Pedro D.H.F. para que los pusiera en contacto con el también procesado Lorenzo D.C. con el fin de que este último les consiguiera 11.000 pastillas de éxtasis en Las Palmas a través de un conocido suyo, al que se refirió como Thomas, pero al no contar sino con 8.000 euros sólo le entregaron a Wendy L.G., 8.000 pastillas de éxtasis, a razón de un euro por pastilla.
Según se comentó ayer en la primera sesión del juicio, Eduardo R.A. y Melisa C.H. habían obtenido dicha cantidad de dinero de Pedro D.H.F., que aportó 4.000 euros; de Aránzazu G.G., que puso 2.000, y de otro amigo, que dio la misma cantidad. Los inculpados anteriormente negaron que aportaran dinero para la compra de la droga, llegando a declarar Pedro D.H.F. que él sólo había comprado 97 gramos de cocaína a Eduardo y a Melisa, por 3.000 euros, pero que era para su consumo, aunque actualmente está en tratamiento de rehabilitación. Por su parte, Aránzazu H.H. negó que aportara dinero alguno.
Para el alquiler.- Asimismo, Vikram R.D.D. declaró que él le había prestado 750 euros a Eduardo R.A. y a Melisa C.H., pero era para que pagaran el alquiler del piso que compartían con Wendy L.G., la cual realizó el viaje a Las Palmas para recoger en la casa de Lorenzo D.C. las 8.000 pastillas. "Yo llegué a su casa, le entregué una caja negra con el dinero, él me dio un paquete y yo lo guardé en el bolso y cogí el barco a Tenerife. Cuando llegué, la Guardia Civil me paró en el puerto", dijo la acusada. Lorenzo D.C. comentó que él recibía cuatro planchas de hachís por servir de contacto entre Thomas y el grupo de Tenerife, pero que no se dedicaba a vender pastillas de éxtasis y que ni siquiera es consumidor de drogas. El suministrador le dejó a Lorenzo D.C. polvo de ketamina -sustancia que se usa como analgésico para animales- por si le interesaba comprar algo, pero la correo sólo debía recoger las pastillas de MDMA. Eduardo R.A. declaró que después de salir de prisión se ha sometido a una cura de rehabilitación y que ya no consume, pero que cuando ocurrieron los hechos tomaba cocaína, éxtasis, ketamina y hachís a diario. Igualmente, algunos procesados declararon que antes de ser detenidos era habitual que consumieran drogas.
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