EUROPA PRESS, Madrid
El Servicio de Cirugía Plástica y Reparadora del Hospital Universitario Gregorio Marañón ha utilizado, por primera vez en España, células madre extraídas de grasa abdominal para la reconstrucción de la mama de pacientes a quienes se había extirpado previamente un cáncer, según manifestaron ayer los responsables del servicio.
La jefa del departamento, la doctora Rosa Pérez Cano, explicó que este proceso se enmarca en un ensayo clínico europeo en fase I y multicéntrico, ya que es realizado también en Italia, Bélgica y Reino Unido, en pacientes operadas con cáncer de mama y que dentro del cáncer se pueden considerar "curadas".
Asimismo, señaló que la finalidad de esta intervención es reconstruir la mama de pacientes de entre 28 y 70 años de edad a quienes no se les ha extirpado completamente, es decir, en los que se ha realizado una tumorectomía o una cuadratectomía, y señaló que se prefiere la grasa abdominal "porque hay más células madre".
"En primer lugar se realiza una infiltración con suero muy frío para evitar el sangrado, y se procede a la liposucción. Después se decanta la grasa para rechazar el líquido, y se estudia la cantidad que se va a necesitar", detalló Pérez Cano.
Tras la extracción de las células madre adultas, una vez purificadas y seleccionadas, se implantan en la paciente con el doble objetivo de reconstruirle la mama que había sido intervenida quirúrgicamente por la extirpación del cáncer, y de generar vasos sanguíneos nuevos que permitan irrigar la zona afectada. En este sentido, la doctora Pérez Cano explicó que en el estroma de las células extraídas de la grasa hay cantidad de células madre, y de ella se separan las células mesenquimales, que tienen una gran capacidad de transformación en diversos tejidos.
Después, una máquina separa la grasa de estas células, las purifica y las limpia para administrarlas, sin riesgo, en la mama de la paciente. Una de las novedades de este proceso es la rapidez en comparación con otro tipo de células madre, ya que las derivadas de la grasa no necesitan ser cultivadas durante tres semanas, sino que en dos horas desde su extracción son puestas a disposición de los cirujanos para realizar el implante.
Uno de los medios que se utilizan es la resonancia magnética para comprobar la proyección de la cantidad de grasa que se tiene y la que se va a conseguir. "Para más seguridad, aunque cada centro de Europa realiza la resonancia, se ha instalado un puesto al margen en Lyon (Francia) que controla las resonancias de los cuatro países, para que no haya ningún problema", añadió.
La mejoría de los pacientes tras la operación, cuya duración es de entre cuatro y cinco horas, "está siendo impresionante", según Pérez Cano, para quien "las células madre son el futuro". La doctora vaticinó que "se podrá reconstruir entera una mama con su propia grasa y células madre, y de ella o de otros". Además, apuntó que "lo ideal sería realizar un banco de células madre".
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